jueves, 21 de agosto de 2014

Mitad triciclo, mitad carroza

Los automóviles evolucionaron mucho en sus casi 130 años de existencia en el planeta, tanto que han cambiado definitivamente la historia de la humanidad. Hoy veremos unos de esos primeros ejemplares que todavía buscaban su forma definitiva.



Tengo la vieja publicidad, pero no el año de su publicación, pero estimo que es de principios del siglo XX, tal vez 1901 o 1902, o incluso de 1900 al final del siglo XIX. Porque para aquellos que no lo sepan el año 1900 pertenece al siglo XIX, como el 2000 al siglo XX. Recién comienza el siglo con el año 1.

Pero volvamos a nuestro Carpeviam Car, algo de nombre en latín para una mezcla de carruaje tirado por caballos y un triciclo de reparto. Las ruedas parecen de bicicleta o de una primitiva motocicleta. Muchos fabricantes de automóviles, en los comienzos de la industria, usaron este tipo de llanta de rayos de alambre de acero.

Sus delgados neumáticos eran más parecidos a las de una bicicleta que a las de un auto. Pero recuerden que estos autos no desarrollaban grandes velocidades y las potencias de sus motores era exiguas. Motor que era trasero para estar más cerca de las ruedas traseras, que este caso era una sola. También era la costumbre el uso de cadena para traccionar el eje trasero.

El resto de la carrocería parece la de un pequeño carruaje tirado por caballos para dos personas. Nos recuerda a un sulky o tilbury o cualquier otro carruaje que se usaba con un solo caballo por la ligereza en la carrocería. El techo de lona con sus cuatro parantes se asemeja más a carruajes de mayor porte. El coeficiente de resistencia aerodinámica, Cx, era algo que ni se soñaba.

El volante no existía y lo reemplazaba una palanca con forma de barra en el “L” invertida. También los hubo con manubrios de bicicletas o el que se denominó “cola de vaca” por su forma curvada. Los volantes aparecerán años más tarde con el mejoramiento de las direcciones. Estas eran muy directas hacia las ruedas. Eran totalmente verticales y accionaban la barra de la dirección sin cremallera o tornillo sinfín.

El único faro delantero era mediante gas de acetileno y en el mejor de los casos alumbraba a unos 20 metros por delante del automóvil. De la luz trasera mejor no hablemos. Cuando las hubo fue un solo faro, que en muchos autos se podía remover y se parecía a los que usaron por años los guardas de los viejos trenes a vapor. Incluso se le podía cambiar el color del vidrio para usar luz roja o blanca.

Esos automóviles eran de un tiempo muy diferente al actual, porque los tiempos de aquellas sociedades era distinto a la nuestra del siglo XXI. Todo llevaba más tiempo y las personas lo asumían como tal. Hoy nos exasperamos ante el lento avance en una calle o un autopista, pero de seguir el parque automotor aumentando, llegaremos a tardar lo mismo que nuestros bisabuelos para recorrer una distancia de pocos kilómetros, eso sí hoy tenemos automóviles que llegan a los 200 kilómetros por hora.

El viejo Carpeviam lo fabricaba la empresa inglesa Chas. Peacock & Co. con un valor de 99 libras. Realmente eran otros tiempos ya que el aviso publicitario invita a los lectores a que escriban para obtener más detalles de las características del triciclo anunciado. La vieja publicidad apareció publicada en la revista Automundo número 3 del 15 de abril de 1965.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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