lunes, 19 de agosto de 2013

Un Polara diésel

La empresa Chrysler Fevre Argentina presenta en octubre de 1976 la versión diésel del Dodge Polara. La idea de la empresa estadounidense, radicada en el país, era ofrecer al mercado argentino una unidad económica y utilitaria. Muchas empresas automotrices argentinas empezaron a ofrecer versiones gasoleras en algunas gamas de vehículos.

Dodge Polara Diesel de 1976. Foto del diario La Nación.

El motor diésel que movía al Dodge Polara era el Perkins 4-203 de 4 cilindros en línea con una cilindrada de 3.300 centímetros cúbicos y con una potencia de 71 HP a 3.000 revoluciones por minuto. La compresión era de 17,4:1 y el par motor de 22 kg a 1.340 revoluciones por minuto.

La bomba inyectora era rotativa y el filtro de aire en baño de aceite. El sistema eléctrico estaba integrado por dos baterías de 6 volts de 110 amperios por hora y un alternador de 40 amperes por hora.

Los frenos delanteros eran a disco y los traseros de tambor autorregulables. El circuito hidráulico era doble con servo freno. La suspensión delantera era independiente por barras de torsión y amortiguadores hidrogas. La suspensión trasera con eje rígido con elásticos semielípticos longitudinales y amortiguadores hidrogas.

El motor Perkins del Dodge Polara Diesel de 1976. La foto es del diario La Prensa.

La caja de velocidades era de cuatro marchas sincronizadas y marcha atrás. Las relaciones de la caja eran las siguientes: primera 3,09:1, segunda 2,10:1, tercera 1,45:1, cuarta 1,00:1 y marcha atrás 2,68:1. La palanca de cambios estaba ubicada en el piso y la tracción era trasera.

Las medidas del Dodge Polara Diesel eran: largo de 5.010 milímetros, ancho de 1.800 milímetros, alto de 1.410 milímetros y una distancia entre ejes (batalla) de 2.810 milímetros.

El auto presentaba las mismas comodidades que sus hermanos nafteros. Las butacas delanteras era reclinables y el piso estaba recubierto con alfombras buclé. También tenía sobre los guardabarros delanteros los indicadores de luz de giro.

Tanto el zócalo como los pasarruedas eran de acero inoxidable. Algo que hoy nos suena lejano y costoso. La idea de Chrysler Fevre Argentina era tener un auto compacto estadounidense con un motor más ecónomico y rendidor.

El Dodge Polara Diesel estaba orientado a ser un auto flotillero, para personas que viajaban mucho en ruta o para uso en zonas rurales. Si dejamos de lado lo ruidoso del motor Perkins la idea no era mala para bajar los costos de combustible.

Este tipo de automóviles eran los primeros intentos de las terminales automotrices argentinas por colocar en el mercado vehículos confortables de bajo mantenimiento y consumo de combustible.

Un dato: hubo una versión diésel anterior que salió bajo la denominación Dodge Taxi Diesel. La misma se fabricó entre 1970 y 1973. En ese lapso, según ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores) se fabricaron 1.365 unidades.

Fuente: diarios La Nación y La Presa y ADEFA.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos