lunes, 4 de mayo de 2015

Brío, un 147 estándar

Sevel Argentina (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica) presentó en el año 1987 el Fiat Brío por una decisión del gobierno nacional de producir autos económicos para el pueblo argentinoLa primera versión, el Fiat VAE (Vehículo Argentino Económico) era tan estándar que ni siquiera tenía asiento trasero. La idea era que fuera el primer auto para muchos argentinos.

El Fiat Brío del año 1987 de la empresa Sevel Argentina. La fotografía
pertenece a un folleto de la empresa Sevel Argentina de 1987.


Pero el equipamiento era escaso. Recuerdo que en San Miguel, donde vivo, llegó a existir patrulleros de la Policía de Buenos Aires. La verdad que daban un poco de lástima porque ni siquiera tenían tapizados en la parte trasera. La mecánica seguía siendo el mejor punto del Fiat Brío del año 1987. Tan solo se lo fabricó hasta el año 1989.

La trompa completamente diferente a sus otros hermanos 147 era similar al Fiat 127 italiano de donde derivaba este automóvil. Fue el único de toda la gama Fiat 147, fabricados en Argentina, que tuvo una trompa tan cuadrada que remitía a un diseño de mediados de la década del setenta.

La parte trasera con el portón abierto del Fiat Brío de 1987. 
La fotografía pertenece a un folleto de la empresa Sevel Argentina de 1987.

El motor era el conocido de cuatro cilindros en línea de ubicación transversal en la parte delantera con una cilindrada de 1.116 centímetros cúbicos con una potencia de 53 CV DIN a 6.000 revoluciones por minuto. Según la empresa fabricante la autonomía era de 660 kilómetros, pese a tener caja de velocidades de cuatro marchas sincronizadas hacia adelante y marcha atrás.

Los frenos delanteros eran a disco y los traseros a tambor con válvula compensadora y la suspensión era independiente en las cuatro ruedas. Pese al carácter austero del Fiat Brío venía equipado con neumáticos radiales. La capacidad de carga era de 1.070 decímetros cúbicos.

Los asientos delanteros y su tapizado barato del Fiat Brío de 1987. La fotografía
pertenece a un folleto de la empresa Sevel Argentina de 1987.

Los tapizados también estaban acordes con la categoría del auto: eran lo más barato posible. Eso me hace acordar a una anécdota con un taxi Renault 12 L de la misma época. Trabajaba en una editorial donde tuvimos que llevar a reparar una impresora láser, las primeras que se conocían en el país. Paramos un taxi, que era como el descripto. Cargamos la impresora sobre el asiento trasero y el chofer preguntó si tenía patitas de gomas. No fue mi respuesta. “Entonces mejor la ponemos en el baúl”, el chofer tenía miedo que las patas de plástico rompieran el fino tapizado de tela vinílica.

Al abrir el baúl de ese 12 L la pobreza era palpable. “Ni siquiera tenía alfombra”, dijo el dueño del taxi. Luego nos contó que cuando lo sacó de concesionaria no quiso ver si en el baúl tenía la rueda de auxilio. Tan estándar era, que además de no tener desempañador, ni calefacción, no traía tapizado en los parantes internos entre las puertas delanteras y traseras.

Vista aérea del vano motor del Fiat Brío de 1987. La fotografía pertenece a
un folleto de la empresa Sevel Argentina de 1987.

Esa fue la respuesta de las terminales argentinas ante la requisitoria del gobierno de Raúl Alfonsín de producir autos baratos para el pueblo argentino. Parece que hay cosas que no cambian, y eso sin hablar de política que no es el tema de este sitio dedicado a los viejos autos que supimos conseguir.

Mucho más no se puede agregar de un automóvil argentino que salió de fábrica tan despojado de equipamiento. Lo que sí siempre estuvo por encima de todo fue su noble mecánica en las distintas cilindradas y potencias que tuvo a lo largo de la producción en manos de la empresa Sevel Argentina.

Las fotografías y los datos técnicos fueron tomados de un folleto de Sevel Argentina que me enviaran en el año 1987. Para ser exactos el sobre de correo tiene el sello fechado el 9 de septiembre de 1987. Por esas cosas de la vida guardé el sobre junto a otros folletos de vehículos de la empresa de Franco Macri que estaba ubicada, la parte administrativa, en Villa Bosch en la provincia de Buenos Aires. Ahora nos sirvió para recordar un auto que tendría que haber tenido un mejor equipamiento, sin lujos, pero con un poco más de dignidad para los compradores de ese vehículo.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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