viernes, 6 de marzo de 2015

El auto de mi infancia

Tuve la suerte de tener un padre chofer de un abogado de la ciudad de Buenos Aires que supo tener un Valiant III azul noche, como el que nos muestra la vieja publicidad. Muchos recuerdos toman por asalto mi mente y trataré de rescatar algunos de ellos.

Publicidad de la revista Visión del año 1964.


Las características técnicas de este auto, que en Argentina conocimos como Valiant III, quedarán para otra sección de Archivo de autos. Este Valiant III se conoció como Dodge Dart en otros países. Ese era su verdadero nombre en Estados Unidos su país de origen. Pero vayamos a lo más intenso: los recuerdos de la infancia.

Cinco o seis años tenía cuando me viejo manejaba un Valiant igual al de la foto. ¡Las siestas que habré dormido en su asiento trasero “King Size”!, para un pequeño chico. Cómo olvidar el olor al tapizado de telas vinílicas, tan de moda en aquellos años. Ese olor a nuevo de los cero kilómetros de los sesenta nos acompañara hasta el más allá.

La inmensidad de su baúl donde cabía mi primera bicicleta roja, esa que usaba con rueditas y un día di el salto al equilibrio total. Eso lo recuerdo claramente porque fue en la plaza donde hoy se erige el edificio de la Televisión Pública. Un lugar donde los chicos paquetes de Recoleta jugaban al polo en bicicleta. Una plaza plagada de árboles de tilo que mi madre y mi tía abuela recogía para luego hacer té.

Viajar solo en el asiento trasero era un placer. En aquellos años no había cinturones de seguridad y los chicos podíamos viajar de cualquier forma. En el asiento trasero o en el piso dividido por la cañonera del cardán. Todo el espacio trasero era para uno. Su reino rodante por unos kilómetros. También el lugar que podíamos dormir a pata suelta si el cansancio nos pescaba a mitad de camino.

Para un chico ese auto era enorme. Tal vez a la vuelta de los años no nos parezca tan grande, aunque fue uno de los autos más largos fabricados en el país. Eso nos pasa con viejos lugares del pasado. Como el patio de la escuela primaria que nos parecía un estadio de fútbol y al volver con nuestros hijos, a la misma escuela, por tradición, nos parece como devaluado y más chico.

Pero esos recuerdos fierreros en nuestra mente nos acompañarán hasta donde vayamos y los olores de tapizados o pinturas, recién estrenados, aflorarán de inmediato. No se preocupen sin una pequeña lágrima recorre nuestras mejillas. Es natural por la emoción de volver, por un ratito, a aquellos años felices que supimos tener.

La vieja publicidad es de la revista Visión del 13 de noviembre de 1964 y forma parte del archivo de imágenes y datos que nutre diariamente las notas que se publican en Archivo de autos, el sitio de los viejos autos que supimos conseguir.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos ya que no cuenta con financiación o publicidad de ningún tipo.