martes, 23 de diciembre de 2014

Toronado, una cupe grande con tracción delantera

La General Motors Corporation lanzó en el año 1965 la cupé Oldsmobile Toronado de 1966 con tracción delantera. Luego de casi 30 años de no existir un automóvil estadounidense con tracción delantera apareció en el mercado el Toronado. El último automóvil con estas características había sido el Cord del año 1937.

Oldsmobile Toronado del año 1966. 


Hay que reconocer que era un desafío tecnológico ofrecer al mercado automotriz un automóvil del tamaño, y la potencia, del Oldsmobile Toronado. No era precisamente un automóvil utilitario de origen europeo. Además su motor era de diseño tradicional: delantero longitudinal y encima de 8 cilindros en V.

La cilindrada era de 6.965 centímetros cúbicos con una potencia de unos 390 HP SAE a 4.800 revoluciones por minuto. El diámetro de los cilindros era de 104,78 milímetros y la carrera de los pistones de 100,97 milímetros. Lo que demuestra que la cupé Toronado era un monstruo mecánico más si tenemos en cuenta que su largo total era de 5.360 milímetros con una distancia entre ejes de 3.023 milímetros, casi un auto chico.

Encima de semejante tamaño el peso no era para despreciar: 2.180 kilogramos en vacío. El peso de una camioneta, pero en una cupé enorme y con tracción delantera. Para no ser menos el ancho era de casi 2 metros. Pese al tamaño el Toronado era estable en curvas y con una buena tenida gracias a su tracción delantera.

Oldsmobile Toronado del año 1966 visto de ¾ de perfil trasero izquierdo.

Lo notable de esta cupé estadounidense era su piso plano que daba una sensación de amplitud notable, en especial en el asiento delantero que podía albergar a tres personas. La misma cantidad que en el asiento trasero. Aunque la amplitud no se veía reflejada en el baúl que tenía la misma profundidad que el Buick Rivera hermano en grupo automotriz.

La transmisión delantera desarrollada por los ingenieros de la General Motors Corporation merece que le dediquemos varias líneas. Para empezar el motor estaba ligeramente desplazado hacia la derecha. La trasmisión, que normalmente se ubicaba por detrás del motor había sido girada 180º y colocada del lado izquierdo del vano motor.

El accionamiento de la caja planetaria, porque era automática en el Toronado, estaba accionada por una correa dentada de dos pulgadas. Una de las fotografías, que ilustran esta nota, nos muestra la correa en su lugar de trabajo. Allí pasaba por la turbina del convertidor de cupla y el movimiento, a la salida de la caja, era trasmitido al diferencial. Diferencial que era particular porque estaba constituido por un grupo de engranajes epicicloidales para reducir su volumen y peso.

Tablero del Oldsmobile Toronado del año 1966.

Los dos semiejes tenían juntas homocinéticas dobles y la trasmisión a las ruedas se efectuaba por la corona planetaria y por otro lado por el piñón solar. Aunque el movimiento propiamente dicho del diferencial estaba asegurado por el anillo planetario porta satélites. La caja de velocidades estaba un poco desplazada hacia la izquierda y por eso los semiejes eran de largos diferentes.

El semieje derecho, que era el más largo, estaba realizado en dos tramos con un amortiguador intercalado que trabajaba a la torsión y que actuaba sobre las dos ruedas gracias al desplazamiento angular del anillo planetario del diferencial. Así de compleja era la tracción delantera del Oldsmobile Toronado de 1966.

La caja de velocidades automática era de tres relaciones con un grupo Turbo-Hydromatic con convertidor de cupla hidráulico y caja planetaria que era una herencia de la División Buick de la General Motors. En los Buick se conocía con la denominación Super Turbine 400. Cosas de estas corporaciones que se prestan soluciones mecánicas, o motores, entre las diferentes marcas.

En la foto de la izquierda vemos la correa dentada que realizaba 
la trasmisión y al lado el motor con el diferencial con los 
semiejes del Oldsmobile Toronado del año 1966.

Por ejemplo el motor del Toronado había equipado los grandes modelos de la marca Oldsmobile durante el año 1965, pero esta versión tenía un rendimiento superior. Se le había modificado las tapas de cilindros con válvulas de mayor sección y conductos más directos que dejaban pasar los gases.

La suspensión delantera era independiente con barras de torsión longitudinales que estaban ancladas en un travesaño del chasis a la altura del asiento delantero. Además presentaba triángulos superiores e inferiores con amortiguadores hidráulicos y barra de torsión antirrolido. La suspensión trasera era por eje rígido, pese a tener tracción delantera, con elásticos semielípticos de una sola hoja. Completaban el eje trasero dos pares de amortiguadores hidráulicos con el fin de absorber la cupla de frenaje. Dos de, los cuatro, amortiguadores trabajaban horizontalmente.

La dirección era del tipo servo asistida con una desmultiplicación de 17,8:1. Tan suave era la dirección del Toronado que se podía manejar con el índice y el pulgar de una mano. La columna de dirección se podía ajustar en altura con lo cual se podía lograr la mejor posición de manejo.

Transparencia del Oldsmobile Toronado del año 1966. 

Los frenos, como era la costumbre de las grandes empresas automotrices estadounidense, eran de tambor en las cuatro ruedas. Eran autorregulables de grandes dimensiones dado el tamaño del Toronado. Las campanas tenían aletas radiales para ventilarse y eso era ayudado por las llantas perforadas. Los neumáticos eran de la medida 8,85 x 15 pulgadas. Opcionalmente se podían pedir de la medida 9,15 x 15 pulgadas.

Según un test realizado en Europa el Oldsmobile Toronado de 1966 llegaba casi a los 200 kilómetros por hora reales y la tracción delantera contribuía a un manejo seguro y confiable con una tenida muy buena para su porte. Lo que se notaba era cierto “fading”, o fatiga, de los frenos cuando se los exigía en una desaceleración más o menos violenta. Era visto que necesitaba de mejores frenos, tal vez unos delanteros de disco hubieran resulto el problema que no estaba acorde con el resto del automóvil.

Tuvimos un acercamiento a una bestia mecánica de mediados de los sesenta que encima tenía tracción delantera, como montará el Cadillac Eldorado. Las fotografías del Oldsmobile Toronado de 1966 fueron tomadas de la revista Automundo número 34 del 17 de noviembre de 1965.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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