lunes, 7 de julio de 2014

Peugeot 505, hecho a su imagen

Sevel Argentina SA presentaba en el segundo semestre del año 1981 el Peugeot 505, otro automóvil argentino que vino a dar batalla a la avalancha de autos importados. Hoy veremos cómo era esa primera versión del auto francés que se fabricó en Argentina.

Peugeot 505 de 1981 fabricado por Sevel Argentina. Fotografía de la
revista
Su Auto número 20 del mes de septiembre de 1981.


El Peugeot 505 vino a ocupar un lugar entre los autos medianos grandes de lujo. De hecho era, en el momento de su lanzamiento, uno de los automóviles argentinos más caros del mercado local. Para tener una idea el 505 SR, el más lujoso, su precio estaba por encima del Ford Fairlane Elite de 8 cilindros y era un poco más barato que el Renault 18 TX Break. Esto ocurría en noviembre de 1981.

Una de las diferencias del Peugeot 505 con su hermano francés era que no traía suspensión independiente en el eje trasero. Para adaptarlo a los caminos argentinos se optó por el eje rígido. Esto fue con acuerdo de la casa matriz donde se estudió el tren trasero para adaptarle a la carrocería autoportante del 505 argentino.

El ingeniero E. J. Wessel fue el responsable del desarrollo del Peugeot 505 en la planta de Sevel (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica) Argentina. Este hombre venía de la empresa SAFRAR (Sociedad Anónima Franco Argentina de Automotores) y tuvo a su cargo el Grupo de Lanzamiento del 505. En un principio la idea era que el Peugeot 505 reemplazara al Peugeot 504 tal como había sucedido en Francia. Pero eso no pasó en Argentina. El 504 tuvo una larga vida, mayor que la de su hermano menor.

Vista del perfil derecho del Peugeot 505 de 1981 fabricado 
por Sevel Argentina. Fotografía de la revista Su Auto 
número 20 del mes de septiembre de 1981.

Las pruebas al prototipo no fueron inferiores a los 100.000 kilómetros recorridos que se efectuaron en un campamento en la provincia de Mendoza donde el 505 camina día y noche. La elección de Mendoza es porque su geografía se asemeja a la de todo el país, salvo el mar. Donde luego se llevó el prototipo para testearlo con el clima corrosivo que ofrece el mar.

La empresa Sevel Argentina invirtió mucho dinero en la compra de prensas para el estampado de las partes de chapa del nuevo Peugeot 505. Las matrices son la parte más costo de la fabricación de un nuevo automóvil. En especial para un país como Argentina donde el número de automóviles vendidos no solía amortizar los costos operativos. También se invirtió dinero en reforzar y mejorar el sector de pintura y protección anticorrosivo por el método de electroforesis.

El Peugeot 505 se fabricaba en la planta de El Palomar en la provincia de Buenos Aires donde la empresa Sevel Argentina tenía una de sus plantas instaladas y que eran la herencia de Fiat Cóncord. También estaba el anexo en Caseros, también en la provincia de Buenos Aires.

Interior del Peugeot 505 de 1981 fabricado por Sevel Argentina.
Fotografía de la revista
Su Auto número 21 del mes de octubre de 1981.

Lo cierto es que el 505 asombró a los periodistas especializados cuando tuvieron la oportunidad de probarlo en la versión SR que era la de lujo. La versión económica era la GR. Ambas estaban equipadas con el conocido motor de 1.971 centímetros cúbicos, el mismo del Peugeot 504, con una potencia de 96 CV DIN a 5.000 revoluciones por minuto. La relación de la compresión era de 8,35:1 alimentado con un carburador de doble cuerpo marca Solex.

El motor estaba inclinado a 45º con cuatro cilindros en línea con camisas húmedas intercambiables y en consabido ventilador del radiador que era desembragable. El diámetro de los cilindros era de 88 milímetros y la carrera de los pistones de 81 milímetros.

La caja de velocidades era de cuatro marchas hacia delante totalmente sincronizadas y marcha atrás. Las marchas intermedias tenían unas relaciones más largas que las versiones anteriores que equiparon a otros modelos de la marca francesa. Las relaciones eran las siguientes: primera, 3,591:1; segunda, 2,104:1; tercera, 1,366:1; cuarta, 1,000:1 y marcha atrás, 3,634:1. La tracción era trasera y el embrague era monodisco seco de comando hidráulico y de accionamiento por diafragma.

Vista del tablero del Peugeot 505 de 1981 fabricado 
por Sevel Argentina. Fotografía de la revista Su Auto 
número 20 del mes de septiembre de 1981.

La suspensión delantera era tipo Mc Pherson con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos de doble efecto con barra antirrolido. La suspensión trasera era por eje rígido, como vimos antes, con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos de doble efecto con barra antirrolido. Según los testeos de los periodistas especializados la suspensión del 505 presentaba una muy buena tenida. Y el eje rígido en el tren trasero no había mermado el confort de marcha y la tenida.

Los frenos eran de disco servo asistidos en las ruedas delanteras y de tambor auto ajustable en las ruedas traseras. El circuito hidráulico era doble con válvula compensadora antibloqueo. El freno de mano era de accionamiento mecánico y accionaban sobre las ruedas traseras.

La dirección era del tipo de piñón y cremallera que en la versión SR era servo asistida. La columna de dirección era cardánica y articulada de seguridad. El radio de giro, entre cordones, era de 5,20 metros para el modelo GR y de 5,35 metros para el modelo SR.

Baúl del Peugeot 505 de 1981 fabricado 
por Sevel Argentina. Fotografía de la revista Su Auto 
número 20 del mes de septiembre de 1981.

Las medidas del Peugeot 505 eran las siguientes: largo, 4.580 milímetros; ancho, 1.720 milímetros; alto, 1.450 milímetros; distancia entre ejes, 2.740 milímetros; trocha delantera, 1.460 milímetros y trocha trasera, 1.430 milímetros. El peso en el orden de marcha era de 1.140 kilogramos y el peso máximo autorizado era de 1.540 kilogramos. El tanque de combustible tenía una capacidad de 50 litros y sus neumáticos radiales sin cámara era de la medida 175 HR x 14 pulgadas.

El armado del 505 logró tener una alta integración de autopartes argentinas con muy pocas partes importadas. Según las pruebas de los periodistas especializados, cuando fue lanzado al mercado argentino, era notable la terminación del 505 teniendo en cuenta que era una de las primeras unidades salidas de la cadena de montaje.

Otra de las cualidades era la larga tercera velocidad que permitía caminar al 505 de los 15  hasta los 120 kilómetros por hora. A partir de los 80 kilómetros por hora comenzaba a empujar con toda la potencia que el otorgaba el motor.

Ahora lamentablemente fue un automóvil argentino que no tuvo valor de reventa, para las unidades usadas. Además no tuvo una feliz vida y hoy por hoy es muy difícil encontrarse con unidades en buen estado, a diferencia de su hermano menor, el 504. Cosas del mercado, las calidades, los gustos del público y el respaldo de las empresas fabricantes.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas de las revistas Su Auto número 20 del mes de septiembre de 1981 y número 21 del mes de octubre de 1981.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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