viernes, 25 de julio de 2014

La inmensidad del Cadillac

El tamaño descomunal de los automóviles Cadillac siempre fue su marca de lujo y calidad. Además de ser una empresa estadounidense que estaba a la vanguardia en material automovilística. Presentando soluciones que años más tarde se convertían en normales en las marcas de Estados Unidos.

Publicidad de la revista Esquire de mayo de 1968. 

La vieja publicidad nos muestra una cupé Cadillac con la línea que se comenzara a fabricar en el año 1965 que entre otras mejoras ofrecía un chasis perimetral. También en aquél modelo, de 1965, las luces de giro aparecían automáticamente al accionar la palanca en la columna del volante.

Hoy es un automóvil con un tamaño y un consumo de combustible que no es razonable para las grandes ciudades de todo el mundo. Los automóviles se han vuelto más razonables en esos dos aspectos.

Pero, así y todo, las líneas de la carrocería de este modelo de Cadillac sigue siendo impactante. En especial si uno tuvo la oportunidad de ver uno en vivo y en directo. Son casi 6 metros de largo para un automóvil. El tamaño de una camioneta grande con una capacidad de carga de una tonelada y media.

La otra cosa es la serenidad de su motor de 8 cilindros en V que parece un dulce gatito hasta que se aprieta el acelerador. Ahí se notan los más de 300 caballos de fuerza. La cilindrada astronómica como la distancia entre ejes que mide lo que sería un auto mediano chico. Todo en los Cadillac es así: inmenso.

El parabrisas con la parte superior tonalizada para evitar los reflejos molestos del sol, el tapizado de cuero, el climatizador independiente, el volante ajustable en alto y profundidad son algunas de los accesorios de este automóvil estadounidense.

Todo gracias a una vieja publicidad aparecida en la revista Esquire del mes de mayo de 1968 y que pertenece a mi archivo personal con el cual se nutren las notas publicadas en Archivo de autos.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.