viernes, 27 de junio de 2014

El Torino de cuatro puertas

Siempre hablamos del Torino en masculino cuando deberíamos hacerlo en femenino ya que es una cupé. El que si era “el” Torino era “la” berlina cuatro puertas, confundiendo aún más esto de los géneros. Pero el hermano de la cupé ha pasado a un segundo plano y hoy lo veremos en versión Torino-S lanzado al mercado a finales del año 1968.

Publicidad de la revista Autoclub número 43. 

Una vieja publicidad nos recuerda este cuatro puertas que traía palanca al piso, cuentavueltas, asientos reclinables, frenos a disco con servo freno en las ruedas delanteras y encima consumía nafta común a diferencia de su hermana, la cupé. Este auto era una mejora del modelo aparecido casi dos años antes, en noviembre de 1966, que formaba parte de la línea Torino junto a las dos versiones de cupé.

Entre las mejoras estaban la palanca al piso, que dejaba de estar al volante, como en la primera versión de 1966. La caja era la conocida ZF de cuatro marchas sincronizadas. Además se sumaban nuevos colores de pintura para la carrocería que se combinaban con los tapizados de nuevos diseños.

El más familiar de los Torinos que ha estado a la sombra de su hermana mayor por los quilates obtenidos en las numerosas carreras que logró llegar en primer puesto. Pero este auto argentino bien merece que le dediquemos algunos minutos de nuestro tiempo a recordarlo, ya que en realidad será el Torino con más unidades producidas en su versión Grand Routier, allá por el año 1982, último año de fabricación.

Algo para tener en cuenta para los fierreros el cupón de la publicidad no creo que sea válido para enviar a Renault Argentina, actual empresa, ya que IKA-Renault como tal no existe más, pero sí la dirección en la ciudad de Buenos Aires. Lo digo antes que nadie se le ocurra recortar el cupón y mandarlo por correo… o un mail ahora en pleno siglo XXI.

La publicidad apareció en la revista Autoclub número 43 de octubre de 1968.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.