jueves, 16 de agosto de 2012

Un auto de película


La industria automotriz ha colaborado con la industria cinematográfica en infinidad de ocasiones. Muchas películas han contado con autos acondicionados especialmente para determinados argumentos cinematográficos. Hoy veremos una esas colaboraciones que han tenido presencia en las pantallas grandes: el auto de James Bond, agente secreto 007. El auto elegido fue un Aston Martin DB5.

El Aston Martin DB5 de James Bond. Foto de la revista Parabrisas 55 de junio de 1965.


El director Guy Hamilton, de la película “Goldfinger” (Dedos de oro) habló con la gente de la Aston Martin Ltd. y eligieron el modelo DB5 para que fuera el compañero de ruta del agente secreto 007, al servicio de la corona británica, James Bond.

Así es como se pusieron a trabajar en un modelo adaptado a los requisitos que pedía el guión de la película “Goldfinger” o “Dedos de oro” como se la conoció en su estreno en Argentina, allá por 1965.

Durante muchos años y varias películas de James Bond los autos que utilizó el agente secreto eran británicos. Incluso en años recientes hubo disputas entre empresas automotrices para ver quien era la elegida para la película del agente secreto. Hasta hubo discusiones patrióticas porque en algunas películas de la saga el auto no era de origen inglés.

El DB5 tenía teléfono móvil. Foto de la revista Parabrisas 55 de junio de 1965.
Pues bien en esta película “Dedos de oro” el auto era inglés por donde se lo mirara. La empresa Aston Martin fue adquirida en 1948 por David Brown, de ahí las siglas DB, quien reposicionó la marca dentro del mercado inglés como un auto deportivo de distinción y prestigio.

El Aston Martin DB5 acondicionado para la película “Goldfinger” o “Dedos de oro” tenía muchos accesorios inalcanzables para el propietario común y corriente. Por ejemplo, escondía ametralladoras en sus faros delanteros de giro y en sus faros traseros.

Las defensas de los paragolpes delantero y trasero se extendían en forma hidráulica para evitar un topetazo o para darlo a otro automóvil. Los caños de escape podían soltar una cortina de humo o un chorro de aceite.

Los faros de giro con ametralladoras y las defensas hidráulicas.
Foto de la revista Parabrisas 55 de junio de 1965.
En la parte posterior del auto y dentro del baúl escondía una placa de acero blindado que se elevaba tapando la luneta trasera, para protegerla de las balas. La patente o matrícula trasera giraba y nos mostraba tres números diferentes.

Un avance notable para esa época, el DB5 de James Bond, tenía teléfono en su habitáculo. Hoy esto nos parece gracioso, pero imaginen una película de mediados de la década del ’60, donde su conductor podía hablar por teléfono con otra persona.

Las ruedas traseras escondían una lanza que salía de su centro con cuchillas en su punta para destruir los neumáticos de sus rivales. También traía el Aston Martin, de James Bond, los neumáticos a prueba de balas.

Los faros traseros con ametralladoras, la placa blindada, la matrícula giratoria
y las defensas hidráulicas. Foto de la revista Parabrisas 55 de junio de 1965.
Cuando la cosa se ponía fea el techo corredizo dejaba ejectar el asiento del pasajero que acompañaba a James Bond. Lindo artilugio para deshacerse de compañías desagradables en toda ocasión.

Un auto sin efectos especiales, sino con aditamentos que funcionaban correctamente para el mundo del cine. El Aston Martin DB5 tenía como matrícula el número: BMT 216A y si no recuerdo mal el auto fue conservado al finalizar el rodaje de la película. Sería interesante saber qué le pasó y dónde está en la actualidad.

Las ruedas traseras con sus lanzas en la punta. Foto de la revista Parabrisas 55 de junio de 1965.

En otra ocasión hablaré de las características técnicas del DB5, hoy solo quería recordar un auto de película.

Agradezco a Julián Pérez su invalorable ayuda.

Mauricio Uldane