lunes, 3 de abril de 2017

Un Falcon muy especial

El ida y vuelta con los lectores de Archivo de autos, muy especialmente con los seguidores de la página de Facebook, representa una gran conexión comunicacional. Así fue cómo Ángela Bó, seguidora desde hace un tiempo, mencionó la existencia de un Ford Falcon con mecánica Mustang. Realizar una pequeña investigación fue dar con el número de la revista Automundo donde salió publicado este especial automóvil.

Ford Falcon del año 1965 modificado por José Di Pardo.


Fue la propia Ángela Bó que mencionó que le habían hecho una nota a José Di Pardo, tal el nombre y apellido, dueño de este particular Ford Falcon del año 1965 con mecánica Ford Mustang. Además gracias a otro seguidor, Juan Ignacio Riedel, supimos que el Falcon está vivo pero con el motor cambiado. Al menos parecer ser el mismo automóvil de Di Pardo.

Vayamos al principio de la historia del Ford Falcon de José Di Pardo. Arranquemos cuando en el año 1965 lo compra en la concesionaria Ford de Ramos Mejía en el Gran Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires. Lo llevó a un taller para que le desmontaran el tablero y le hicieran algunos otros cambios, que en la nota no se mencionan.

Luego lleva la carrocería al taller de Baufer, carrocero hacedor de automóviles de carrera, Alan Baudena era unos de los artífices. En el lugar le arman una barra antivuelco dentro del habitáculo y le colocan un tanque de combustible de 200 litros en el baúl, también diseño de Baufer.

Parrilla del Falco de Di Pardo con faros auxiliares de iodo.

Antes de continuar hay que decir que José Di Pardo era un piloto aerocomercial. Así que aplicó varias soluciones de la ingeniería aeronáutica a su Ford Falcon del año 1965. Entre ellas que el tanque de 200 litros estaba sujeto con dos correas elásticas dentro del baúl.

También tenía dos venteros con salidas opuestas ubicados a la derecha e izquierda del tanque. De esta manera en caso de vuelco el combustible saldría con un margen de seguridad. La batería había sido desplazada al baúl con un relay que en caso de colisión desconectaba en forma automática la electricidad del automóvil.

Conozcamos el motor de este Ford Falcon de Di Pardo. En la nota no se menciona que fuera de Ford Mustang pero se dice que era de 289 pulgadas cúbicas. En centímetros cúbicos son algo así como 4.736, aunque en la nota se dice que tenía 4.600 centímetros cúbicos a 6.000 revoluciones por minuto con una potencia de 271 HP.

La nota tampoco menciona que ese motor era de 8 cilindros en V, pero mencionaba que tenía un carburador Holley de cuatro cuerpos. Era alimentado por dos bombas de nafta, una eléctrica y otra mecánica, que se unían en un solo caño en el último filtro.

Vista del tablero, el aire acondicionado, el tablero de
interruptores y la jaula antivuelco del Falcon de Di Pardo. 

La caja de velocidades era de cuatro marchas hacia adelante y marcha atrás con la palanca de cambios al piso. Todo indica que la caja de cambio era también del Mustang. Las relaciones de las distintas velocidades eran las siguientes: primera, 2,32:1; segunda, 1,68:1; tercera, 1,29:1; cuarta, 1:1 y marcha atrás, 2,36.

Las suspensiones fueron modificadas usando resortes helicoidales reforzados en el tren delantero. En cuanto a la suspensión trasera usaba los elásticos semielípticos de la versión Falcon Taxi por ser más reforzados. Completaban el tren trasero barras de reacción longitudinales. En las cuatro ruedas usaba amortiguadores de la marca Koni de Holanda.

Los neumáticos que montaba a la hora de las fotos para la revista Automundo eran de la medida 6,95 x 14 pulgadas de la marca Goodyear. Pero Di Pardo tenía pensado cambiarlos por otros de la marca Firestone de la medida 7,35 x 15 pulgadas del modelo radial Oval Track. Las llantas especiales eran de magnesio.

José Di Pardo al mando de su Ford Falcon modificado. 

La transformación del Ford Falcon del año 1965 le demandó un año y cuatro meses de trabajo a su propietario. En el que intervinieron personas como el ingeniero Lucius, Oscar Gálvez, Rubén Roux, piloto de competición, Cerri, que era un ingeniero aeronáutico especializado en electrónica y un integrante de la concesionaria de Ramos Mejía, donde había comprado el automóvil, el señor Gerónimo.

Algunos de esos cambios se realizaron en el propio taller que Di Pardo tenía en su casa. Para eso contaba con una gran cantidad de herramientas ordenadas prolijamente. Di Pardo además de ser piloto de vuelos comerciales había sido acompañante de Ángel Rienzi, que corría en la categoría TC (Turismo Carretera), por varios años. Hasta estuvo en el grave accidente que tuvo Rienzi y ambos salieron ilesos.

Realizar todo este trabajo sobre el Ford Falcon le costó a Di Pardo $3.000.000 incluido el valor de la unidad cero kilómetro. Todo indica que el Falcon era un modelo De Luxe y que su precio, para la mitad del año 1965, estaba en un valor de $1.300.000 más o menos. Para los interesados en las conversiones era pesos moneda nacional en aquellos años. Los pesos Ley 18.188 recién entrarían en vigencia el 1 de enero de 1970.

El valor del dólar en Argentina, en septiembre de 1965, mes que corresponde al valor del Ford Falcon De Luxe cero kilómetro, era de $260, más o menos. Con lo cual el automóvil costaba unos 5.000 dólares. La transformación del Falcon le costó a Di Pardo unos 6.500 dólares. Los 3 millones de pesos equivalían a unos 11.600 dólares en Argentina en septiembre de 1965. Esto es para que tengan una idea aproximada de los valores a mitad de la década del sesenta.

El vano motor del Falcon de Di Pardo con un V8 de 239 pulgadas cúbicas.

El tablero del Falcon de Di Pardo era todo un capítulo aparte. Tenía una clara influencia aeronáutica. Nada del tablero original había quedado solo la forma era la que venía de fábrica, y tal vez la radio, el resto era completamente diferente.

Los relojes de nuevo tablero, de izquierda a derecha, eran los siguientes: indicador de presión de aceite (manómetro), indicador de temperatura de agua, velocímetro, tacómetro, vacuómetro,  indicador de presión de nafta, indicador de temperatura de agua del block derecho (el motor era V8), radio, reloj, indicador de temperatura del block izquierdo, indicador de combustible amperímetro y voltímetro. Estos dos delante de la vista del acompañante.

Debajo del tablero estaban las toberas del aire acondicionado y debajo un tablero con todos los interruptores del sistema eléctrico. Dentro del vano motor había una caja donde estaban agrupadas todas las conexiones eléctricas perfectamente rotuladas. Este era otro detalle aeronáutico en el Falcon de Di Pardo.

La jaula antivuelco que le habían confeccionado en el taller Baufer estaba completamente tapizada al tono del interior del habitáculo. De esta forma no desentonaba con el tapizado general. Sin bien el Ford Falcon de Di Pardo podía correr carreras no respetaba el reglamento imperante en esos años. Pero eso poco le importaba a José Di Pardo que había construido este automóvil solo por diversión.

La diversión no le escapaba a la seguridad. Por ejemplo los frenos delanteros eran de disco y los traseros de tambor. El eje trasero era asistido por una bomba de freno de doble circuito con una cañería del tipo flexible de alta presión, que soportaba hasta 12.000 libras. También tenía una válvula proporcionadora para el circuito trasero.

l tanque de combustible de 200 litros en el baúl del Falcon de Di Pardo.

El acelerador era de accionamiento hidráulico y la alimentación del carburador se hacía mediante el uso de caños flexibles con niples del tipo aeronáutico de duraluminio. En el automóvil había varias partes construidas en este material muy poco usado en la industria automotriz argentina en esos años.

La parrilla delantera presentada dos faros auxiliares de iodo. Recuerdo un accesorio muy similar en aquellos años en el mercado argentino. Incluso que fue usado por las versiones especiales del Ford Falcon realizadas por los concesionarios de la marca, como Viel Automotores (VA3000) y Serra Lima (SL). Ambos como respuesta a la llegada al mercado local del Torino de IKA (Industrias Kaiser Argentina SA).

El capot del Falcon de Di Pardo tenía trabas de seguridad para impedir que se abriera en forma accidental. Son esos pernos que traspasan el capot con un seguro pasante que está sujeto por un cable de acero. Se los puede ver en algunos deportivos clásicos en la actualidad.

La nota surgió por un comentario de una lectora fierrera de Archivo de autos y se terminó de completar con otro comentario de otro lector fierrero. Ambos ya mencionados al inicio de esta nota de la sección “Auto argentino”, aunque de argentino, por fabricado localmente, solo tenía una parte. La historia del Ford Falcon de José Di Pardo se va armando nuevamente.

Como que la foto principal fue tomada en la casa del dueño de ese Falcon especial. Tanto que la propia Ángela Bó conocía por ser vecino de un amigo de ella en Ramos Mejía. Según la investigación que la propia Bó hizo en Google Maps, la casa esta igual, o casi. Ahora nos queda por saber si el auto que apareció, y nos trajo el dato Juan Ignacio Riedel, es el mismo ya que tiene un motor normal de Ford Falcon de 6 cilindros.

Me pareció una nota interesante de un automóvil especial transformado en Argentina por un vecino de Ramos Mejía, en el Gran Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires en los años sesenta. Todo gracias a una nota de la revista Automundo número 94 del 21 de febrero de 1967.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos 

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