Lenguaje claro

domingo, 28 de febrero de 2016

Dos días en un Citroën

Batir récords de todo tipo pronto se convirtió en una verdadera actividad para muchos entusiastas del automovilismo. En especial en los primeros años de su historia. Esa será una de las historias que conoceremos este domingo y de yapa sucedió en Argentina. Más precisamente en el Gran Buenos Aires y muy cerca de donde vivo en la actualidad.

El Citroën de Emilio Karstulovic Bonaci durante la realización
de las 48 horas. El público lo saluda a su paso.


El periodista chileno Emilio Karstulovic Bonaci, que además era un aficionado al automovilismo, decidió batir el récord de 48 horas de circular sin parar en un automóvil. Antes Antonio Gaudino había logrado realizar las 24 horas en el país y Karstulovic Bonaci redobló la apuesta.

Es así como se encargó que el Círculo Automovilista Argentino le fiscalizara la prueba que pensaba realizar. También consiguió el patrocinio del diario La Razón. El lugar elegido para la prueba fue el viejo camino que unía las localidades de Morón y Bella Vista en lo que hoy es el Gran Buenos Aires.

Hablando con Guillermo Piano, seguidor de Archivo de autos y amigo fierrero, me contó que es posible que esta prueba se hiciera sobre el actual trazado de la calle Pedro Díaz del actual partido de Hurlingham. Lo mismo que un intento de batir un récord de velocidad que veremos en otra nota en esta misma sección.

Una parada para reaprovisionarse de combustible
durante la prueba de las 48 horas.

Mi estimación es que entró a Bella Vista por la actual calle Gaspar Campos y seguramente pasó por un puente por el Río Las Conchas, actualmente llamado Reconquista. Pero claro es una suposición mía. Lo cierto que el circuito por el que circuló Emilio Karstulovic Bonaci tenía unos 18,200 metros o sea un poco más de 18 kilómetros de longitud.

El miércoles 16 de diciembre de 1925 a las 12:25 horas arrancó la prueba que la hizo al mando de un Citroën de 110 HP patentado en Morón con el número 1057. La patente es visible en las fotografías que ilustran esta nota. Vistiendo un mameluco azul Karstulovic Bonaci se puso al mando del Citroën para caminar por espacio de 48 horas con el fin de batir el récord.

El automóvil estaba tal cual había salido de fábrica sin la menor preparación para la prueba de resistencia a lo largo de dos días de marcha. Así Karstulovic Bonaci comenzó a realizar las vueltas necesarias por esa vieja ruta que unía las dos localidades mencionadas. Algo sorprendió a los espectadores que veían pasar al Citroën: la velocidad.

Una reparación al Citroën sin detener la marcha.
Como tener un mecánico abordo.

Esto es porque el promedio de velocidad era de 70 kilómetros por hora y a raíz de la velocidad y del calor, por la época del año, uno de los neumáticos estalló. Pero los amigos de Karstulovic Bonaci le advirtieron que redujera la velocidad si no quería que le pasara lo mismo con otro neumático. El problema más grave era que el Citroën fuera a dar al zanjón paralelo a la vieja ruta.

En la primera noche de la prueba la niebla se hizo presente. Algo habitual en los finales de la primavera. Con el transcurrir de las horas la niebla se hizo tan espesa que Karstulovic Bonaci solo veía a unos 20 metros por delante del Citroën. Esto lo confesó el piloto chileno mucho tiempo más tarde de la realización de la prueba.

La niebla conspiró para que un quintero no tuviera mejor idea que cruzar la ruta con un carro cargado con pasto. Karstulovic Bonaci no logró frenar a tiempo el Citroën que se salió de la huella, que el mismo automóvil había marcado, en la ruta en su constante paso. El automóvil se desplazó de costado y fue a quedar clavado en la zanja paralela.

Emilio Karstulovic Bonaci el piloto y periodista chileno
pionero del automovilismo deportivo en Argentina.

Los amigos de Karstulovic Bonaci lograron sacar al Citroën de la situación embarazosa y ponerlo de nuevo en la huella para seguir con la prueba de las 48 horas. Durante el día jueves el piloto bajó la velocidad para no tener problemas como el día anterior. Cuando llegó la noche había sumado 1.930 kilómetros recorridos.

Ahí fue, cual al detener la marcha para reaprovisionarse de combustible, un médico revisó a Karstulovic Bonaci. El piloto estaba en perfectas condiciones de seguir la marcha. Cosa que sucedió luego de la carga de combustible correspondiente. Todo estaba normal en ese momento y reanudó la marcha.

En la noche el público se agolpó sobre la ruta para ver las constantes pasadas del Citroën al mando del piloto chileno Karstulovic Bonaci. El viernes 18 de diciembre a las 12:25 horas, exactamente 48 horas más tarde de haber iniciado la prueba, completó el recorrido con su Citroën. Detuvo la marcha del motor y se detuvo ante las autoridades fiscalizadoras de la prueba. El auto y el piloto estaban cubiertos de polvo.

Al detener la marcha del motor una muchedumbre se abalanzó sobre el piloto y el automóvil. Las autoridades le informaron a Karstulovic Bonaci que en las 48 horas pasadas había recorrido 2.717,8 kilómetros a un promedio de 56,2 kilómetros por hora.

Esto fue un paso en la vida de Emilio Karstulovic Bonaci. Con el correr de los años sería el primer campeón del automovilismo nacional y además sería un impulsor de los grandes premios de carretera. Carreras que darían la formación de la categoría de competencia más vieja del mundo en actividad: el Turismo Carretera (TC).

Por eso es que quise traerles esta anécdota de las 48 horas arriba de un viejo Citroën. Porque era conocer a uno de los hombres que fue pionero en las competencias deportivas de automóviles en Argentina y uno de los pilares de lo que luego sería la categoría más importante del automovilismo deportivo a nivel nacional.

Tanto las imágenes como los datos fueron tomados de la Historia Deportiva del Automovilismo Argentino de Alfredo Parga editada por La Nación en el año 1995.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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