Lenguaje claro

lunes, 1 de febrero de 2016

Chevrolet y su camioneta C-10 de 1966

La empresa General Motors Argentina tomó la decisión de fabricar, localmente, camionetas a finales de la década del cincuenta. Es así como en el año 1960 se presentó el modelo fabricado en las plantas de la empresa estadounidense que tenía en Argentina. Esto fue antes de tomar la decisión de producir automóviles compactos. Lo primero que se fabricó localmente fueron camionetas y camiones. Antes la empresa tenía décadas de armar vehículos con partes nacionales.

La camioneta Chevrolet C-10 del año 1966 asomando durante
las pruebas en el road test de la revista Parabrisas.


Hoy veremos, gracias a un road test de la revista Parabrisas, como era la camioneta Chevrolet C-10 antes que se llamara Brava y con una nueva carrocería. Este modelo derivaba de la primera camioneta fabricada a partir del año 1960.

Técnicamente el modelo era C-1404 que fue la camioneta testeada. Ahora existían otros dos modelos: C-1403, con cabina sin caja y C-1434, con un largo de caja más corto. Los tres modelos tenían diferentes capacidades de carga útil. Pero esta nota será sobre la Chevrolet C-1404. Pasemos a sus características técnicas primero.

Chevrolet C-10 de 1966 fabricada por General Motors Argentina
en plena acción en el road test de Parabrisas.

El motor era de 6 cilindros en línea con una cilindrada de 3.789 centímetros cúbicos es decir que este era el motor conocido como 230. Este número era por las pulgadas cúbicas de su cilindrada. La potencia era de 125 HP a 4.000 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 7:1. El diámetro de los cilindros era de 98,43 milímetros y la carrera de los pistones de 82,55 milímetros. Este motor tenía 7 bancadas donde se apoyaba el cigüeñal.

La caja de velocidades, como era norma en la mayoría de los vehículos procedentes de Estados Unidos en aquellos años, era de tres velocidades, sin tener sincronizada la primera, y marcha atrás. Además la palanca de cambios estaba ubicada en la columna de dirección lo que permitía que tres pasajeros viajara cómodos en el asiento enterizo de la cabina de la Chevrolet C-10 del año 1966.

Las relaciones de las distintas velocidades eran las siguientes: primera, 2,798:1; segunda, 1,687:1; tercera, 1,000:1 y marcha atrás, 3,798:1. El embrague era del tipo monodisco seco y el diferencial trasero tenía una relación de piñón-corona de 3,73:1. El cardán, que iba de la caja de velocidades al diferencial, tenía una junta, o cruceta, en cada uno de sus extremos.

Tres vistas de la camioneta Chevrolet C-10 de 1966.
De arriba, abajo: trompa, el barrido de los limpiaparabrisas
y el espejo retrovisor externo.

Los frenos, en las cuatro ruedas, eran de tambor. En las ruedas delanteras con un diámetro de 278,4 milímetros y en las ruedas traseras de 279,4 milímetros. El ancho de las cintas de freno era de 50,8 milímetros y la superficie de frenado alcanzaba los 1.076 centímetros cúbicos. El freno de estacionamiento, o de mano, estaba ubicado debajo del tablero y era de accionamiento mecánico actuando sobre las ruedas traseras.

La suspensión delantera era independiente con trapecio deformable con los brazos estampados en acero. Completaban el tren delantero resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos de doble acción con topes de gomas fijos en el brazo inferior. El eje trasero era rígido, pero a diferencia de su competidora, la Ford F-100, no tenía elásticos sino dos brazos fijados al travesaño del chasis de la Chevrolet C-10. Además constaba de un brazo Panhard con resortes helicoidales de paso variable que se endurecía progresivamente de acuerdo a la carga. Completaban la suspensión trasera los amortiguadores hidráulicos de doble efecto.

Perfil, trompa y cola de la camioneta Chevrolet C-10 del año 1966
en el road test de la revista Parabrisas.

Las dimensiones de la Chevrolet C-10 del año 1966 eran las siguientes: largo, 4.909 milímetros (igual para el modelo C-1403 y 4.893 milímetros para el C-1434); ancho, 2.000 milímetros; alto sin carga, 1.863 milímetros (C-1403, 1.874 milímetros y C-1434, 1.861 milímetros); distancia entre ejes, 2.921 milímetros; largo de la caja de carga, 1.987,6 milímetros (igual para el modelo C-1403 y 1.965 milímetros para el C-1434); ancho de la caja de carga, 1.262 milímetros y despeje, 208 milímetros. La capacidad del tanque de combustible era de 65 litros. Las capacidades de carga eran las siguientes según el modelo: C-1403, 734 kilogramos; C-1404, 598 kilogramos y C-1434, 564 kilogramos.

La velocidad máxima obtenida en el road test de la revista Parabrisas arrojó que la C-10 podía llegar a los 129,6 kilómetros por hora. La aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora era de 18 segundos. Las velocidades máximas en cada velocidad eran las siguientes: primera, 61 kilómetros por hora (cuando el cambio de marcha era a los 48 kilómetros por hora); segunda, 110 kilómetros por hora (cuando el cambio de marcha era a los 98 kilómetros por hora) y tercera, 129,6 kilómetros por hora.

El consumo de combustible era de unos 7 kilómetros por litro en ciudad. A velocidad constante de 80 kilómetros por hora, en ruta, consumía lo mismo. En cambio a 1oo kilómetros por hora el consumo era de 6 kilómetros por litro. Para frenar de 80 a 0 kilómetro por hora necesitaba de 40,90 metros y para hacerlo de 100 a 0 kilómetro por hora de 71,80 metros.

El interior de la cabina con un primer plano del volante
 y el tablero de la Chevrolet C-10 de 1966.

El puntaje final que le dieron los testers de la revista Parabrisas fue de 65,81 puntos sobre 100. La visibilidad fue lo que se destacó del resto con 73,3 puntos. En cambio sacaron 70 puntos el motor, los frenos, y la capacidad interior. Lo que más les gustó a los periodistas de Parabrisas fueron la suavidad del motor y la estabilidad en ruta. Lo que menos les gustó fue la posición de manejo, el tablero y el acelerador.

El tablero si bien era grande era algo parco en los datos que brindaba. Era de forma rectangular (hay una fotografía donde se lo puede ver claramente). En la parte superior estaba el velocímetro de forma lineal con odómetro total. A ambos lados dos relojes circulares con el nivel de combustible y la temperatura del agua del radiador. Luego había luces testigo para la presión de aceite y la descarga de la batería. También para indicar la colocación de las luces de giro.

El motor de la camioneta Chevrolet C-10 de 1966. Se aprecia el filtro
de aire en baño de aceite en el vano motor.

En el test se destacó la ventaja de tener una caja de carga sin los buches de los guardabarros adentro. También que tuviera estribos adelante y atrás de los guardabarros traseros. Se podía desplazar la carga sin tropiezos al ser la pared interna plana. Y los estribos facilitaban el acceso a la carga.

La cabina les resultó cómoda, no así la posición de manejo que era clásica en esta camioneta de origen estadounidense. El andar en la ciudad era cómodo por el tipo de suspensión trasera, más parecido a un automóvil grande que a un camión liviano. Lo que no les gustó era la gran desmultiplicación de la dirección que obligaba a dar muchas vueltas para maniobras de estacionamiento o a baja velocidad. Pero se ganaba en liviandad del volante.

Este modelo es el último que fabricó General Motors Argentina con esta carrocería. En el año 1967 sale la nueva Chevrolet C-10 que se llamó Brava con un estilo de carrocería contemporáneo a Estados Unidos. El cambio fue radical para pasar a líneas más modernas. Este modelo ya lo hemos visto en Archivo de autos.

Todas las imágenes que acompañan esta nota fueron tomadas de la revista Parabrisas número 63 de febrero-marzo de 1966 donde salió publicado el road test número 44 que la publicación argentina venía haciendo desde el año 1961.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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