Lenguaje claro

viernes, 29 de enero de 2016

Fiat 600 R, una de las Bolitas

El Fiat 600 fue para muchos argentinos su primer automóvil. O el segundo en el caso de muchas mujeres, porque se los compró el marido. Tanto, cero kilómetro como usado, fue el automóvil que muchos argentinos lograron tener para dejar de ser simples peatones. Varias fueron las versiones fabricadas en Argentina desde el año 1960. Como aquel viejo modelo 600 a secas y con puertas suicidas. Luego se le incorporaría una letra al número hasta llegar a la letra “S”.

Publicidad de mediados de los años setenta en Argentina.


En este caso de la vieja publicidad de este viernes es un modelo Fiat 600 R que se comenzó a producir en el año 1970. Para muchos dueños sigue siendo el automóvil argentino que recuerdan con más cariño. Porque aprendieron a manejar con él, porque fue su primer auto comprado con su propio dinero y porque les dio muchas satisfacciones, pese a tener sus mañas, como casi todos los automóviles del mundo.

Muchos argentinos se encargaban de arreglarlo con sus propias manos. Hoy es algo impensado en los autos del siglo XXI. Con un poco de conocimientos de mecánica se podían hacer reparaciones de todo tipo, como cambiar los famosos manchones. Algunos hasta se animaron a sacar el motor y realizarles arreglos más importantes.

Algunos argentinos usaron el Fiat 600 para hacer picadas y ese fue su ingreso en el mundo de las carreras. Otros dieron un paso más adelante y corrieron en las categorías zonas que tuvo el Fiat 600 a lo largo y ancho del territorio de la República Argentina. Carreras que fueron muy populares en los años setenta en el Gran Buenos Aires y un poco más allá en la provincia de Buenos Aires.

Recuerdos sobran cuando se habla del Fiat 600, la Bolita para los íntimos. Anécdotas de todo tipo que seguro algo que manejó un Fiat 600 tiene algo para contarnos. Desde humorística hasta dramática. Eso es porque el Fiat 600 era un amigo de la familia que nos acompañaba a todas partes. Y que se ganó el corazón de muchas conductoras por ser fácil de manejar, estacionar y ágil en el tránsito urbano.

Se podría escribir un libro sobre las historias de la Bolita y sus dueños. O de la diversión que tuvieron a bordo de un 600. Diversión de todo tipo… Pero a la vez era el auto familiar de muchos argentinos, en especial con chicos pequeños que viajaban cómodos en la parte de atrás. Y los padres confiados que los “nenes” no podían abrir las puertas traseras.

El Fiat 600 es uno de esos automóviles que crecieron con uno. En especial los que tenemos algunas hojas del almanaque ya arrancadas. Pero no por nostalgia sino por historias vividas que merecen ser contadas a las nuevas generaciones. No solo para que sepan, cómo viajaban sus padres, tíos o abuelos, sino que los conozcan para quererlos.

Todo eso puede despertar un automóvil chico como el Fiat 600 que fue pensado en Italia para reemplazar al mítico Fiat Topolino, otro auto querido por el pueblo. Así nació en el año 1955 de la mano de Dante Giacosa, un genio de la Fiat de Italia. Los argentinos lo conoceríamos cinco años más tarde y el amor no se hizo esperar. Tanto que dura hasta ahora, ya en pleno siglo XXI.

De la vieja publicidad de este viernes no tengo datos. No sé en qué revista salió publicada, ni en qué fecha. Pero estimo que es de mediados de la década del setenta.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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