martes, 4 de marzo de 2014

El primer Fiat 147 que conocimos

Sevel Argentina SA (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica) comenzó a importar desde Brasil el Fiat 147 GL y L en el año 1981. Más precisamente en el mes de febrero se los comenzó a comercializar en Argentina. Ese mismo año, pero hacia el mes de diciembre, se lo comienza a fabricar en el país.

Fiat 147 brasileño presentado en Argentina en 1981.
Foto de la revista Su Auto número15 de marzo de 1981.


Los brasileños modificaron la carrocería del Fiat 127 y lograron el Fiat 147 tanto mejoraron su estructura autoportante que les permitió montar un motor diésel. Como tendría una de las versiones fabricadas en Argentina por Sevel. Tan resistente era esa carrocería autoportante que soportó un motor de 1,3 litros que tuvo la última versión del 147 en el país.

Pero veamos cómo era ese primer Fiat 147 que conocimos a principios del año 1981. Como mencioné era un derivado del Fiat 127 italiano con una carrocería de tres puertas y capacidad para cinco pasajeros.

El motor era un cuatro cilindros en línea de ubicación transversal delantera y su cilindrada de 1.048 centímetros cúbicos con una potencia de 57 HP SAE a 5.800 revoluciones por minuto. La compresión tenía una relación de 7,4:1 y la refrigeración era por agua con circuito cerrado.

El diámetro de los cilindros era de 76 milímetros y la carrera de los pistones de 57,8 milímetros. La distribución se realizaba por correa dentada y su alimentación era por un carburador de un solo cuerpo invertido. Podía cargar nafta común, lo cual lo hacía un automóvil económico. Según Sevel el 147 podía recorrer 150 kilómetros con 10 litros de nafta. Hasta se realizó una prueba, con periodistas de diferentes medios, desde Buenos Aires hasta Mar del Plata. Con el fin de demostrar lo poco gastador que era el Fiat 147.

Portón trasero del Fiat 147 brasileño presentado en Argentina en 1981.
Foto de la revista Su Auto número15 de marzo de 1981.

Estas primeras unidades montaban caja de velocidades de cuatro marchas adelante y retroceso. La palanca de cambios se ubicaba el piso del habitáculo. La caja era puente, ya que también era el diferencial del auto, que tenía una relación de 4,417:1.

La suspensión delantera era independiente del tipo Mc Pherson con brazos oscilantes, barra estabilizadora formando un triángulo inferior, resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos. La suspensión trasera, también, era independiente con brazos triangulares inferiores, ballesta transversal semielíptica y  amortiguadores hidráulicos.

Los frenos delanteros eran a disco y los traseros de tambor. Todo el sistema de frenos era hidráulico con corrector de frenadas. El freno de mano o estacionamiento era accionamiento mecánico sobre las ruedas traseras.

Las dimensiones del Fiat 147 eran las siguientes: largo, 3.734 milímetros; ancho, 1.545 milímetros; alto, 1.350 milímetros; distancia entre ejes, 2.225 milímetros; trocha delantera, 1.276 milímetros; trocha trasera, 1.294,5 milímetros y despeje, 140 milímetros. El peso en el orden de marcha era de 800 kilogramos. El peso total admisible, a plena carga, de 1200 kilogramos. El tanque de combustible tenía una capacidad de 43 litros. El baúl tenía un volumen de 365 decímetros cúbicos y con el respaldo del asiento trasero rebatido aumentaba a 1.070 decímetros cúbicos.

Vista del tablero del Fiat 147 brasileño presentado en Argentina en 1981.
Foto de la revista Su Auto número15 de marzo de 1981.

La velocidad máxima, para esta primera versión del Fiat 147, que venía desde Brasil, era de aproximadamente 135 kilómetros por hora. Esta versión calzaba neumáticos radiales de la medida 145 SR 13 y sus llantas eran de acero estampado de medida de 13 pulgadas por 4 pulgadas.

Un auto económico y rendidor que supo ganarse el corazón de muchos argentinos, ni bien, pisó suelo de la patria. Todavía es posible verlos circular por las calles de Argentina, incluso esta primera versión importada desde la hermana república de Brasil.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos


Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.