miércoles, 17 de abril de 2013

Las primeras imágenes del Andino

Antes de llamarse Andino se lo denominaba Renault GT. El fuera de serie que fabricara un concesionario de la marca IKA-Renault, Automotores 9 de Julio, con diseño de Luis Varela se comenzaba a consolidar a finales de los ’60. Hoy veremos esas primeras fotografías del Andino.

El equipo que construyó el Andino. El primero de la izquierda, 
con anteojos, es Luis Varela.La foto es de la revista 
Automundo 146 del 20 de febrero de 1968.


La concesionaria Automotores 9 de Julio de IKA-Renault de la localidad de 9 de Julio en la provincia de Buenos Aires se abocó a la tarea de darle forma a un diseño de Luis Varela, colaborador de la revista semanal Automundo. En base a los diseños de Varela se construyó el Andino, que por aquel entonces se lo llamaba Renault GT.

Toda la mecánica del Andino era Renault desde un simple tornillo hasta el motor, caja y diferencial. Salvo los faros traseros que eran de Torino todo el auto era de la marca francesa. Para empezar el motor derivaba del Renault Gordini con preparación de Oreste Berta. La robustez del chasis y la facilidad de anclaje permitían ubicar un motor de hasta 2 litros en parte posterior del Andino.

En un principio la trompa y la cola eran de aluminio, tarea que llevó a cabo Lito Cits. En un futuro se pensaba construir, las partes mencionadas, en plástico. Esta otra tarea estaría a cargo de Jorge Cepeda de la localidad de Bolívar en la provincia de Buenos Aires. El chasis tenía un larguero central de tipo cajón de 1,60 metros de largo y de 15 centímetros por 20 centímetros en las secciones. Esto construido con chapa de 2 milímetros SAE 1020. Con perfil en “U”, uno de 60 centímetros por 2 milímetros y el otro de 30 centímetros por 2 milímetros. En un extremo se remata en un trapecio del que salen dos largueros de sección cuadrada de 6 centímetros por 8 centímetros que se atornillan al travesaño del tren trasero mediante cuatro bulones. El otro extremo, el delantero, tenía cuatro costillas que se vinculan con el puente delantero y la suspensión.

Calcular el chasis demandó dos meses y lo realizó Juan Ángel Roser. La construcción del chasis la realizó la empresa Spina Hnos. también de la localidad de 9 de Julio. Esta empresa fabricaba máquinas agrícolas. El chasis estaba realizado con soldadura de punto, salvo una pequeña parte que estaba soldada con eléctrica.

Vemos el Andino es su fase de armado del prototipo.
La foto es de la revista Automundo 146 del 
20 de febrero de 1968.

Para tener una idea del tamaño del Andino les doy las medidas el largo era de 3.950 milímetros, el ancho de 1.620 milímetros, el alto es de 1.040 milímetros, distancia entre ejes de 2.250 milímetros (prácticamente igual a la del Gordini que era de 2.270 milímetros), la trocha delantera de 1.326 milímetros (8 centímetros más ancha que el Gordini) y la trocha trasera de 1.316 milímetros (10 centímetros más ancha que el Gordini). Los neumáticos serían de medida 175 x 15.

El parabrisas de diseño especial tenía una inclinación de 62º, los faros delanteros encarenados, que serían originales con la posibilidad de instalar faros de iodo. Tanto la trompa como la cola se rebatían contra el viento. El habitáculo, para dos ocupantes, estaba separado del motor trasero por medio de un tabique perpendicular con aislamiento térmico y acústica con placas de fibra de vidrio y amianto.

El tabique trasero llevaba un refuerzo que hacía las veces de barra antivuelco. Todo el interior iría tapizado incluso el piso del habitáculo. El instrumental era marca Siap fabricado en la localidad de Gonnet en la provincia de Buenos Aires. El tablero sería de madera fabricado por Dita con instrumental completo. La pedalera sería de Renault 4 L modificada para permitir la operación punta y taco.

La distribución de pesos era de 60% atrás y 40% adelante. El porcentaje no variaría sumándole carga al Andino porque el peso se proyectaba sobre el centro de gravedad. Que se encontraría a 960 milímetros por delante del eje trasero.

La foto es de la revista Automundo 146 del 20 de febrero de 1968.

La idea era que hubiera en principio dos versiones del Andino: una de calle y la otra de competición. Esta última con las modificaciones específica en las diferentes partes mecánicas de este GT. El precio que calculaban que costaría el fuera de serie sería de 1.500.000 de pesos moneda nacional.

La concreción del Andino se debe a la iniciativa de Roberto B. Lui socio gerente de Automotores 9 de Julio. La idea era construir mini series de 10 unidades para la venta particular. Esto se haría luego de las pruebas a las que someterían el prototipo en ruta y en autódromo. Eso recién pasaría en abril de 1968.

Hace muchos años vi por primera vez un Andino en el taller de mi tío Alberto, que era cerrajero de automóviles. Cuando lo vi pensé que era un auto italiano. Me acuerdo que era de color azul con su carrocería de plástico. Bajo, bajísimo para un auto de calle de los años ’70. No recuerdo bien porqué el Andino había ido a parar al taller de mi tío, pero si sabía cómo se llamaba por su insignia en la trompa. Además mi tío me había contado que lo fabricaban en 9 de Julio. Creo que para cuando lo conocí ya no se fabricaba más. Tal vez fuera a mediados de los años ’70. Así tuve mi primer contacto con un Andino, un auto que no era habitual ver en las calles de Buenos Aires.

La foto es de la revista Automundo 146 del 20 de febrero de 1968.

Una recordación para un fuera de serie que se fabricó en la provincia de Buenos Aires con mecánica de la provincia de Córdoba. Años donde la industria automotriz argentina estaba en su esplendor y podía producir autos fuera de serie por parte de un concesionario de una marca determinada. Hoy eso no es posible por la legislación vigente.

Las gracias de siempre a Julián Pérez por la digitalización de las fotos del Andino que aparecieron publicadas en la revista Automundo número 146 del 20 de febrero de 1968.

Fuente: revista Automundo

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos