jueves, 5 de diciembre de 2019

De Soto Airflow Coupe de 1934

La marca estadounidense De Soto fue creada, por la Chrysler Corporation, en el año 1928. Casi en simultáneo que se sumó al grupo la marca Dodge y la creación de la marca Plymouth. Para esta nueva división de la Chrysler se usó el apellido de un explorador español, Hernando de Soto, que fue el descubridor de las fuentes del río Mississipi.


La empresa Chrysler Corporation comenzó a diseñar modelos a escala, en el año 1930, para realizar pruebas en el túnel de viento, en colaboración con Orville Wright, hermano de Wilbur Wright, que fueron pioneros de la aviación en Estados Unidos.

Estas investigaciones, que llevaron a un desarrollo posterior de un automóvil, fue una iniciativa del ingeniero Carl Breer. Tan interesado estaba Walter Chrysler que construyó su propio túnel de viento en Highland Park. Ese túnel de viento fue la base para el desarrollo de un automóvil revolucionario en su época, 1934, el Chrysler Airflow.

Este automóvil tuvo una carrocería aerodinámica, que escapaba a los diseños de las demás marcas de Estados Unidos, y de Europa. Además contaba con una carrocería autoportante. No solo eso sino que era totalmente metálica. Hasta ese momento las partes internas de las carrocerías, en especial el habitáculo, estaban construidas en madera.

La otra diferencia del Airflow era que los pasajeros se ubicaban entres los ejes delantero y trasero. De esta forma se lograba un alto confort de marcha. Pero para eso se replantearon la geometría de las suspensiones de los dos ejes. Ya que en los modelos tradicionales se llegaba a un 75% de carga en el eje trasero, cuando se alcanzaba el máximo peso transportado.


En el Chrysler Airflow se lograba casi un 50-50% en ambos ejes. Para lograr eso se ubicó el motor sobre el eje delantero. La carrocería tenía forma de gota de agua. Pero esa innovación, tanto de su carrocería, como del diseño en general, le jugó en contra.

El Chrysler Airflow fue un auto demasiado adelantado a su época y el público no lo entendió. Desde el punto de vista comercial fue un fracaso para la empresa Chrysler Corporation. Pero peor aún le fue a la marca De Soto. Era una marca reciente, vimos que había nacido en el año 1928 para competir en el mercado estadounidense con las marcas Oldsmobile y Pontiac.

Los Airflow de la marca De Soto fueron básicamente de dos tipos, de cuatro puertas y cupé, como el modelo de las imágenes que ilustran esta nota. Esa cupé está en Argentina es una de las pocas que sobreviven desde el año 1934. El tema fue que pese a las expectativas solo se produjeron 1.594 unidades de la versión cupé. Según algunas fuentes del exterior, de hace unos años, indicaban que solo estaban “vivas” 16 unidades.

Una de esas está en nuestro país y es una asidua asistente a las ediciones de AutoClásica. Las fotografías fueron tomadas en el bulevar del Hipódromo de San Isidro durante la última edición, la 19ª. La De Soto Airflow Coupe, del año 1934, estaba en el sector destinado a los autos estadounidenses de los años treinta y cuarenta.

Esta unidad es propiedad de Néstor Padilla, que es socio de CADEAA (Club Amigos de Automóviles Antiguos Argentina), y suele participar de muchos encuentros, y exposiciones, con su cupé, que está en excelente estado de conservación. Un vehículo que llama siempre la atención del público, en especial, de aquellos que no conocen los modelos Airflow, y menos que fueron construidos a mediados de los años treinta.


En el año 1935 la empresa Chrysler Corporation comienza a introducir cambios para tratar de ganar clientes, pero no fue posible. El diseño seguía siendo de vanguardia. Y no importó que se montara una trompa no tan diferente a los demás modelos de la empresa.

Otra diferencia que tenían los Airflow era su parabrisas partido en un ángulo de 120º. En esa época los autos tenían parabrisas planos de una sola pieza. Fue un auto muy adelantado a su época y al gusto del público. No siempre ser revolucionario es sinónimo de ventas exitosas.

Pero por suerte nos queda para apreciar esta unidad y conocer un poco de la historia que cómo una empresa estadounidense comenzó a interesarse en la aerodinamia. Además de mejorar la habitabilidad de los pasajeros y lograr más confort de marcha. También el uso de una carrocería autoportante dejando de lado el chasis. 

De esta forma se lograba un auto menos pesado y de mejor rendimiento. Los modelos De Soto Airflow, tanto en el caso del sedan, como la cupé, llevaron un motor de 6 cilindros en línea con una cilindrada de 3.956 centímetros cúbicos, o 241,41 pulgadas cúbicas, con una potencia de 100 HP. Los frenos eran a tambor con circuito hidráulico en las cuatro ruedas.

Los Chrysler Airflow fueron la inspiración de modelos tanto en Europa como en Japón. Por eso es que algunos modelos, de determinadas marcas, se le parecen tanto. Será un tema a tratar en otra nota de Archivo de autos. De cómo el Airflow comenzó un cambio en el diseño de algunos modelos de la industria automotriz a nivel mundial.

Las fotografías del De Soto Airflow Coupe, del año 1934, fueron tomadas el día viernes 11 de octubre de este año, en AutoClásica 2019, en los jardines del Hipódromo de San Isidro, ubicado en la provincia de Buenos Aires. Los lectores que quieran ampliar información la pueden encontrar en esta nota publicada en el año 2015: https://archivodeautos.blogspot.com/2015/05/de-soto-aerodinamico.html

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Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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