martes, 6 de noviembre de 2018

Sol, autos, motos y público en Los Cardales

Luego de dos suspensiones se realizó la 6ª Edición de Autos Clásicos Cardales, el domingo 4 de noviembre. Este año el clima les jugó una mala pasada a los organizadores. De la fecha inicial en el mes de septiembre terminaron, casi dos meses más tarde, concretando esta exposición multimarca de autos y motos.
 
Una de las baquet que estuvieron expuestas.

El sol fue impiadoso, por momento, con los que asistimos a Los Cardales. Pero ese clima benigno es el que permitió una masiva concurrencia de autos, motos y público. Tanto que para poder ingresar al predio estuvimos casi media hora…

Los Ford T.

Habíamos partido unos minutos antes de la 8 de la mañana, de ese domingo, con el Ford A de Juan Carlos Virgini, vecino de San Miguel, y la Mercedes-Benz rural 170 SD de mi padre, José Lorenzo Uldane. Fuimos algo despacio porque el Ford A fue tosiendo casi todo el camino… Cosas de la nafta y de no usarlo. Pero llegamos bien a eso de las 9 y 25.

Un Nash.

Hemos asistido a cuatro de las seis ediciones que realizaron Autos Clásicos Cardales y nunca demoramos tanto para ingresar al predio. El motivo: la cantidad de autos y motos que ya se habían instalado, más los que estaban ingresando, como nosotros.

Ford A y La Mercedes.

El clima fue el factor determinante para eso. Una temperatura elevada y que ya en esta época del año amanece más temprano. No es lo mismo que a finales del invierno… Según estimaciones de los propios organizadores se superó holgadamente la cifra de 600 vehículos en el predio. Pero este año ya había autos ubicados del otro lado de las vías del ferrocarril Mitre, ahí donde se encuentra la estación Los Cardales.

Cupecita del TC y hot rod.

Un detalle, que muchos se habrán preguntado, ¿para qué eran las sogas en el piso del predio? La respuesta: para que los autos estuvieran prolijamente alineados para las tomas fotográficas aéreas del dron. Algo que se apreciará en los videos que Autos Clásicos Cardales suba a su página en Facebook.

Los autos de Pedro Sarri.

Una vez estacionada La Mercedes me fui a contactar a la gente del Club del Fairlane. Ahí charlé un rato, muy amablemente, con Gabriel Caut Villa. La conversación fue interesante y quedamos en contacto. La verdad que llevaron muy buenas unidades. Tanto de las versiones fabricadas en el país como de las importadas desde Estados Unidos.

Stand del primer auto argentino.

No sería la única persona que conocería a lo largo de esa jornada en Los Cardales. Al volver a La Mercedes ya estaba sentado, charlando con mi padre, Miguel Sinagra. Él es un seguidor de Archivo de autos desde hace tiempo. Pero no lo conocía en persona. La charla con él fue más que interesante y me contó de la restauración que está haciendo a sus Mercury Comet. Prometió que cuando tenga terminado alguno de ellos se hará presente en Los Cardales.

Algunos de los Jeep.

Luego juntos, con la compañía de mi sobrino Diego, que ya con sus 9 años se interesa por los encuentros de autos, recorrimos el predio. La verdad no sé a quién sale… Era detenernos en algún auto y hablar con Miguel sobre ese vehículo. Él es un gran conocedor de los autos fabricados en Estados Unidos. En esa recorrida saludé a Marcelo Monteverdi y admiramos su impecable Ford Granada LS de dos puertas. Siempre llama la atención cuando lo expone.

Un Oldsmobile.

En el trayecto, dentro del predio, me encontré con la gente de la agrupación Restauradores del Renault 4. A Roberto Felicioni lo conozco por ser un vecino cercano a mi casa en San Miguel, justamente el domingo anterior estuvimos juntos en el encuentro de la ATAAP (Asociación Talleristas del Automotor y Afines Paceña).

Los Fiat 600.

Pero lo bueno de ese encuentro con Roberto es que me presentó a Fernando Amicone, al cual solo lo conocía de nombre, pero él conocía mi trabajo en Archivo de autos. Ni mencionar las palabras de elogio… Charlamos sobre los Renault 4 y su mundo. La suerte de ellos, que llegaron un poco más temprano, era que los cobijaba la frondosa sombra de un viejo árbol.

Los Ford Fairlane.

Los vehículos que asistieron a esta edición de Autos Clásicos Cardales fueron variados. Hubo autos antiguos, algunos muy antiguos, autos de carrera de época, como cupecitas del TC (Turismo Carretera), o baquet, autos clásicos y más modernos. Desde los de fabricación nacional hasta algunos importados en la primera apertura del mercado a finales de la década del setenta.

Los Chevrolet.

Esa variedad, creo, que cubrió un amplio espectro de gustos. El tema pasaría por otro lado y es por la verificación previa de algunos autos. Algo de eso hablamos con Claudio Greco, uno de los organizadores, y fue otra cara que puse a un nombre que conozco desde hace años. Antes que nada quise saludarlo personalmente.

Los Torino.

Me confesó que se le cuelan autos que no están en condiciones. Será un tema para futuras ediciones. Sé que es un tema delicado y complicado de llevar adelante. No todos los propietarios lo entienden, o comprenden. Pero si la idea de una muestra es exhibir autos y motos de terminada antigüedad, y estado, las cosas deben ser fiscalizadas antes. No es una tarea sencilla y fácil de realizar.

Los Ford Falcon.

Más allá de esto el nivel general de los vehículos expuestos fue bueno. Hubo autos muy buenos. Como algunas rarezas. Me topé con algunas y he pensado que es mejor dejarlas para una nota separada de esta. Así las rarezas de Los Cardales tendrán su propio espacio dentro de Archivo de autos, aparte de esta crónica.

Algunos Dodge.

La verdad de la historia es que los primeros que nos encontraron, cuando esperábamos el ingreso al predio, fueron a Daniel y su esposa. Hace años que lo conozco y si me dijo su apellido no lo recuerdo. Estaban presentes con su Fiat 600. Vale la mención, porque además me lo crucé varias veces en las recorridas que hice.

Los Ford Taunus.

Porque generalmente hago más de una recorrida de un encuentro tan grande. Simplemente porque en una pasada se pierden de vista autos o motos. O dependiendo de la hora de ingreso uno no puede llegar a verlos. Así y todo siempre se escapa algo por ver…

Algunos de los micro autos.

Jorge Navill, otro viejo conocido, llegó con su Kaiser Carabela acompañado de su familia. El hombre previsor estaba munido de una sombrilla. La sombra estaba en sectores determinados, pero en el centro del predio el calor no perdonaba las cabezas del público. Ni hablar que el lunes más de uno apareció tostado por el sol de más…

Los Escarabajos.

Otro conocido que me encontró fue Sebastián Fruchart. Estuvo presente con su Peugeot 403. Había tantos autos en el predio, que no había reparado que estaba estacionado a una distancia de cuatro vehículos por medio de La Mercedes. Había ido en busca de una silla y estaba reparado a la sombra.

Los Mehari.

Marcelo Vilches también llegó temprano y lo vi justo que charlaba con la gente del Club del Fairlane, que estaba estacionado muy cerca de la entrada y con las vías del tren a sus espaldas. Vilches es la persona, que con dos amigos y su hijo, recorrieron la Ruta 40 desde la ciudad de Ushuaia hasta la ciudad de La Quiaca en enero de 2016.

Peugeot 403 y Ford T. 

Ya casi sobre el final de la jornada apareció Andrés Moranzoni, que venía del segundo encuentro de motos antiguas y clásicas, que se realizó en el Museo Udaondo de la ciudad de Luján. Charlamos de autos, sino de qué otra cosa, pero también del recuerdo de José Luis Murgo, editor de Coche Argentino, que falleció este año.

Los Renault.

Andrés me comentó que se cruzó con personas que había estado en Luján y que luego vinieron para Los Cardales. También mencionó que alguna que otra moto hizo lo mismo. El recuerdo de José Luis nos llevó a mencionar a Víctor Caputo, un amigo fierrero, que también falleció este año. Justamente el año pasado, para la quinta edición de Autos Clásicos Cardales, se hizo presente con su Fiat 1500.

Los Rastrojeros.

Antes de terminar esta crónica, que seguro dejó algo afuera, quiero hacer un agradecimiento público a Fredy Maselli. Al retornar a casa mi padre me cedió el mando de La Mercedes. En la autopista comenzó a levantar temperatura hasta el colapso. Mientras estábamos detenidos en una de las salidas de la autopista Panamericana apareció de la nada Fredy.

Camionetas Chevrolet y Gladiator.

No solo se acercó a preguntar qué nos había pasado sino que salió disparado hacia su casa, en las cercanías, para traernos agua para la sedienta Mercedes. No solo trajo el bidón que le di, sino, que se vino con un tacho plástico con tapa hermética, que nos dejó para que siguiéramos el viaje.

Colectivo Mercedes-Benz 1112.

Pero no termina ahí la historia. La batería de La Mercedes comenzó a flaquear y no dudó en puentear la batería de su auto con la nuestra. Gracias a que mi viejo, previsor, tiene un par de cables con pinzas metálicas que son largos y gruesos. Fueron varios intentos, donde pensamos lo peor: se quemó la junta de tapa de cilindros, pero la providencia tenía otra suerte para nosotros y La Mercedes arrancó.

Algunas de las motos.

Fredy nos indicó como tomar la reacondicionada vieja Ruta 8 y partimos hacía ese lugar. Se lo dije a Fredy: no siempre se encuentra a una persona como él en el camino. Había estado en Los Cardales en el encuentro. Algo de amor fierrero corre por sus venas… Gracias Fredy por tu ayuda.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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