sábado, 26 de agosto de 2017

Camión Ford con tolva

Nuevamente un camión de los Matchbox de mi infancia es la pieza que veremos este sábado. En este caso un camión frontal de la marca Ford con una caja de carga tipo tolva. Según la descripción de la caja de cartón original “Grit Spreader” sería algo así como esparcidor de arena.



Durante mi niñez no recuerdo haber visto muchos camiones tolva como este Ford de los Matchbox de mi infancia. El estado general es bueno y tiene algunas pequeñas cachaduras en su pintura. Pero está en buenas condiciones, tanto que la pieza de plástico, que abre el piso de la caja de carga, está en buenas condiciones.


En varias fotografías se ve claramente que la pieza de plástico gris está intacta y cumple sus funciones correctamente. Lo que no recuerdo es si le cargué algo que escurriera por el piso de este camión Ford. Pero seguro habrá sido parte de mis juegos.


Juegos que se desarrollaban en la mesa libro, de formica blanca y negra, del comedor de mi casa de la infancia. Esa mesa era el centro social de mi casa. Se comía, estudiaba y jugaba en el mismo lugar. Si el juego era breve no desplegaba la mesa, con solo la mitad de la superficie alcanzaba para mis propósitos.


Incluso había una deformación producto de una plancha caliente que dejaron sobre su superficie. Eso se convertía en un terreno escabroso para mis Matchbox, sin el uso de la consabida colcha de planchar. Implemento que le sustraía a mi tía abuela.


Siempre con la condición de devolverla a su lugar en una alacena bajo una mesada de mármol blanco que había en mi casa. Esa colcha de planchar era el escenario de mis juegos con los Matchbox sobre la mesa libro de formica. Pero no solo la colcha era parte de mis juegos.


Otros elementos hacían, a veces, parte del escenario que imaginaba para alguna tarde en un séptimo piso del barrio de Recoleta en la ciudad de Buenos Aires. Eso durante la década del sesenta cuando solo era un chico que quería jugar con mis “autitos de colección”.


Autitos que llegaban a mí, en su mayoría, desde la Librería San Agustín a la vuelta de mi casa. Esa librería quedaba en la misma manzana que estaba el edificio donde vivía en aquellos años de mi infancia. Muchos de esos Matchbox llegaron a mis manos por el buen desempeño en la escuela primaria.


No soy el único que le tocó en suerte esta situación. Muchos lectores han manifestado lo mismo: que los Matchbox que tuvieron fueron regalos por buen comportamiento o un buen desempeño en la escuela. En algunos casos al finalizar cada semana.


Tal vez sin pensarlo es por eso que estas notas del “Garaje Miniatura” salen publicadas los días sábados, el último día de la semana. El inconsciente me hace asociar los Matchbox de la infancia con esa situación. Siempre estamos hablando de recuerdos.


Pero no con nostalgia por el tiempo pasado. Nada más lejos de esta sección sabatina. Sino recordar de donde nació la pasión por los autos y como esos “autitos de colección” de mi infancia fueron una especie de entrenamiento fierrero.


Tuvieron que pasar algunas décadas de mi vida para que comprendiera esto. Siempre supe que los Matchbox atesorados, por suerte, eran parte de mi vida. Fueron importantes en mi niñez y ahora me señalan lo aprendido, sin saber que lo hacía.


Descubrí muchos vehículos de chico gracias a los Matchbox, como este camión Ford. En algún momento podía llegar a ver alguno de mis Matchbox en fotos reales o en películas. Ya sabía que marca era al menos. Más tarde aprendí qué modelo era y en qué país se lo producía.


Las ruedas de este camión frontal Ford, con tolva, están impecables, casi sin parecer rodadas. Este camión era la pieza número 70 del catálogo de Lesney Products & Co. Ltd. La aparición de la serie Superfast, de los Matchbox, le dejó ese número al Dodge Dragster, que ya vimos en esta misma sección el año pasado.


Así que es anterior al año 1968, cuando comenzaron a aparecer los primeros Superfast. Según mis cálculos llegó a mis manos cuando tendría 7 u 8 años de edad. Tal vez un poco más por el estado general del camión y la caja de cartón original.


Lo más importante de hablar de los Matchbox es decir que jugábamos con estos “autitos de colección” ingleses. Pero sobretodo era jugar y eso no deberíamos perder con el correr de los años. La capacidad de jugar está íntimamente asociada a la imaginación. El juego es un motor para realizar muchas cosas en nuestra vida diaria, como esta sección sabatina.


Para los que tengan ganas de ver todos los “autitos de colección” del “Garaje Miniatura”, les dejo el enlace con la página donde están todas las notas publicadas hasta la fecha:


Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos 

Archivo de autos tiene Internet propia financiada por sus seguidores y por publicidad en este blog.

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