lunes, 5 de diciembre de 2016

Martín Fierro, un Valiant diferente

La llegada del Chevitú al TC (Turismo Carretera) comenzó con la modernización de la categoría más importante de las competencias de automóviles en Argentina. Toda la década del sesenta tuvo esa efervescencia de la renovación. El Martín Fierro de la Chrysler Fevre Argentina estaba en esa línea.

Tres vistas del Martín Fierro Mark II del año 1968
diseñado por Vicente Formisano.


El artífice de este prototipo de TC fue Vicente Formisano. El encargo fue de la propia Chrysler Fevre Argentina para contar con un auto de carrera oficial en la categoría más importante de Argentina. La mecánica que lo impulsaba era la del Valiant IV. Corría el año 1968.

La aparición del Torino de IKA (Industrias Kaiser Argentina SA) en el TC, con su debut el 26 de febrero de 1967 en la Vuelta de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, marcó un antes y un después en la categoría. El Torino también tuvo muchos prototipos, con varias versiones de la Liebre.

La trompa del Martín Fierro Mark II con la parrilla del Valiant IV.

Ante los arrolladores triunfos de los Torino las demás terminales automotrices comenzaron a buscar versiones que lograran estar a su altura. Ford Motor Argentina, General Motors Argentina y Chrysler Fevre Argentina se interesaron en realizar prototipos de TC para sus equipos oficiales de competición. Así llegamos al Martín Fierro de Vicente Formisano.

El 10 de enero de 1968 se comenzaron con las obras para transformar un Valiant IV de serie en el prototipo de TC llamado Martín Fierro. Para el 15 de marzo estaba casi listo para rodar por las pistas, cosa que hizo el 18 de marzo. Las imágenes nos muestran al Martín Fierro Mark II, la segunda versión con algunas mejoras con respecto al primer prototipo presentado por el equipo de Formisano.

En esta versión se mejoraron la distribución de los pesos, la habitabilidad interior, un mejor acceso a los distintos órganos mecánicos y un mejor flujo de aire en la carrocería.

Detalle de la salida de los escapes y
el lateral izquierdo del Martín Fierro Mark II.

Carrocería que guardaba similitudes con el Valiant IV de serie como ser la parrilla en la trompa modificada, parte de la línea del capot y las puertas del Martín Fierro Mark II. Claro que un acortamiento del largo total del automóvil de calle. El motor tenía una potencia de 15 HP más que el motor de serie.

Los cambios en el reglamento del TC en aquellos años permitían ciertas modificaciones que buscaban modernizar la categoría. Por eso es que se comienza a dejar de lado las gloriosas cupecitas, de los años treinta y cuarenta, para usar autos modernos.

Es así como aparecieron en las pistas Ford Falcon, Torino, Valiant, Chevrolet todos modificados en sus trompas y colas. Hasta llegar al extremo de no reconocer al auto de calle en algunos casos. También pasó que algunos de estos prototipos de TC hasta llegaron a montar motores de distintas marcas, incluso rivales.

Vista del tablero del Martín Fierro Mark II.

Pese a todos los cambios seguían algunas restricciones a las líneas de los TC de aquellos años. El Martín Fierro las cumplía para poder competir en los circuitos de todo el país. En este prototipo se notaba un diseño particular que no se diferenciaba al resto de los TC de finales de los años sesenta.

El automovilismo deportivo no es el fuerte de Archivo de autos, pero me pareció interesante mostrarles uno de los prototipos oficiales que se realizaron en Argentina en aquellos años. De paso ver la preocupación de las terminales automotrices por realizar un buen desempeño en la categoría con más peso en el país.

Cada tanto volveremos con algún prototipo, auto oficial, o privado, o un diseño, sobre aquellos años de cambios en el TC argentino. Una manera de hacer un poco de la historia de los autos que supimos conseguir en el mercado interno. Las fotografías del Martín Fierro Mark II del año 1968 fueron tomadas de la revista semanal Automundo número 151 del 26 de marzo de 1968.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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