domingo, 24 de abril de 2016

El auto de carrera de Castano

César Castano llegó a la Argentina de su Italia natal en el año 1912 contando con 19 años. Había nacido el 30 de agosto de 1893 en la ciudad italiana de Milán. Durante dos años trabajó para construir su automóvil de carrera para competir en el país que presentó en sociedad en el año 1923.

El auto de carrera de César Castano del año 1923.
La fotografía fue tomada de la Historia Deportiva del
Automovilismo Argentino de Alfredo Parga.


El automóvil de Castano, que pasó a llamarse con el apellido de su creador, llevaba un motor SPA (Società Ligure Piemontese Automobili) de avión de cuatro tiempos y 6 cilindros en línea que otorgaba una potencia de 210 a 220 HP.

El encendido del motor estaba a cargo de dos magnetos Marelli y era un carburador de la marca Zenith el encargado de la alimentación de combustible. El chasis era doble muy bajo con refuerzos en la parte delantera.

El tablero contaba con un acelerador de mano, una bomba para el tanque de combustible, el accionamiento de las válvulas de descarga y un recipiente pequeño con mezcla para los arranques en frío.

El motor giraba a unas 2.000 revoluciones por minuto y según César Castano podía alcanzar los 170 kilómetros por hora en el año 1923. Fue presentado en el 6º Salón del Automóvil de Buenos Aires y luego expuesto en el taller que Castano tenía en la calle Canning en el porteño barrio de Palermo.

En la presentación del Castano causó muy buena impresión. Lo que llamó mucho la atención era el largo total del auto de carrera que era de 5.800 milímetros. También el largo del capot produjo las miradas del público: 2.100 milímetros. Y la larga cola despertó el interés de la gente.

En el año 1925 la empresa automotriz turinesa Fiat envió a su piloto de carrera oficial, Pietro Bordino, para realizar demostraciones en América del Sur con una unidad Grand Prix de 2 litros de cilindrada.

Pietro Bordino piloto italiano de la empresa Fiat.
La fotografía fue tomada de Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Estando en el país vecino de Brasil en una prueba de kilómetro lanzado el Fiat al mando de Bordino alcanzó los 191,280 kilómetros por hora y causó asombro entre los espectadores. Llegado a Argentina se quiso repetir la prueba en la calle Blandengues de la ciudad de Buenos Aires. Pero las malas condiciones de la calle hicieron cambiar de escenario.

Así la pista para la prueba que se eligió fue la recta que unía las localidades de Morón y Bella Vista en lo que ahora es el Gran Buenos Aires en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires.  La salida del Fiat de Bordino se dio desde el almacén de Cagnone. En la primera pasada el piloto italiano alcanzó los 192 kilómetros por hora.

Alguien entre el público dijo que el Castano podía correr igual o mucho más. Y como pasa con estas cosas el dicho comenzó su derrotero. Pero la empresa Fiat no aceptó la invitación para realizar la prueba entre los autos de carrera. Hay que aclarar que por aquellos años era una cosa habitual esas carreras de dos autos.

Ya sea para batir un récord de velocidad o solo por una apuesta o un desafío planteado entre dos pilotos. Se podrían comparar con los duelos a pistola o espada que estuvieron vigentes hasta entrado el siglo XX y luego prohibidos. Eran duelos automovilísticos que podían congregar muchos espectadores y eso que no existían las redes sociales…

Pero no fue el caso y César Castano decidió llevar su auto de carrera al mismo escenario para correr solo. Pero para esa época el motor era de la marca Caproni con 250 HP de potencia y 16 litros de cilindrada. Las propias palabras de Castano nos cuentan que usaron un diferencial 1 a 1 y que el auto podía alcanzar los 180 kilómetros por hora.

Castano cuenta lo siguiente: “El piso no estaba tan bien como cuando los usó el italiano. Cuando él caminó allí, se habían tapado hasta los pozos más chicos. Cuando fuimos nosotros, estaba todo roto. Salimos a probar primero para un lado, después para el otro”.

En ese momento de la prueba y cuando el auto de Castano había alcanzado más de mil revoluciones por minuto en directa el piloto local descubrió que no tenía frenos. “Afortunadamente lo pude detener en medio del campo, sin pisar a nadie. Allí terminó nuestro desafío”, contó César Castano a los periodistas de la revista El Gráfico el 8 de enero de 1964.

También les contó: “Cuando yo sentía nostalgia de aquel fierro, entraba al garaje y lo ponía en marcha. Bramaba tan sano como el primer día”, recordaba César Castano. Con el correr de los años crearía su propia empresa automotriz para fabricar el Castanito, una pequeña camioneta a mediados de la década del cuarenta.

Las fotografías fueron tomadas de la Historia Deportiva del Automovilismo Argentino de Alfredo Parga y publicada por el diario La Nación en el año 1994 en Buenos Aires, Argentina, para el auto de carrera de Castano y de la Enciclopedia Salvat del Automóvil del año 1974 para la imagen de Pietro Bordino.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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