Lenguaje claro

jueves, 11 de febrero de 2016

Stanley, un auto a vapor

Los hermanos Stanley, Francis E. y Freelan O. gemelos ellos, fueron los constructores de autos a vapor en Estados Unidos. Todo comenzó a finales del siglo XIX. Los gemelos Stanley eran emprendedores y fueron los que les vendieron el sistema de placa seca de fotografías a la empresa Eastman Kodak Company. Esto lo hicieron por una buena cantidad de dinero.

Stanley del año 1904.


Los hermanos Stanley habían nacido en el año 1849 en la localidad de Kingsland, estado de Maine. En una ocasión cuando asistieron a una feria en el otoño en el año 1896 tuvieron su primer contacto con los “carruajes sin caballo”, primitivo nombre de los automóviles. Pero la sucesión de fallas de estos nuevos vehículos los impulsó a fabricar su propio automóvil.

Entre los dos se propusieron realizar un automóvil propio pero movido por un motor a vapor. Para eso trabajaron en reducir el peso del motor y la caldera. Los gemelos Stanley idearon su automóvil con un peso que debía ser de unos 227 kilogramos (500 libras). Pero cuando la empresa Mason Regulator Company of Milton, de la localidad de Mass, les entregó el motor pesaba más de 182 kilogramos (400 libras). Cuando recibieron la caldera de parte de la empresa Roberts Iron Works Company pesaba más de 91 kilogramos (200 libras).

Pero para septiembre del año 1897 lograron fabricar una caldera de tubos de humos que soportaba una presión de 2.000 libras y que solo pesaba 41 kilogramos (90 libras). Por su parte la empresa J. W. Penny & Sons, de Mechanic Falls, del estado de Maine, le entregó un motor a vapor que solo pesaba 16 kilogramos (35 libras).

Pero los automóviles fabricados por los hermanos Stanley no dejaban de ser un hobby para ellos. Un comprador de Boston llamado Methot fue lo suficientemente insistente para que los Stanley le vendieran una unidad por 600 dólares. Mientras tanto Francis E. Stanley se dedicó al mundo de las competencias con sus autos de vapor. Con tan buena suerte, al ser más rápido que de los demás competidores, que le llovieron 200 pedidos de autos de vapor.

Sterling Elliott amigo de los gemelos Stanley le ofreció su fábrica de bicicletas para que comenzaran a producir sus autos. Los hermanos Stanley terminaron comprando la fábrica de bicicletas para producir los 200 autos pedidos. En febrero de 1899 apareció en la fábrica John Brisben Walker, que era el editor de la revista Cosmopolitan. Con la idea de comprar la mitad de la empresa de los Stanley.

Los hermanos se negaron. Pero nuevamente Walker insistió esta vez con comprar toda la empresa. Para eso los gemelos Stanley le dijeron que querían 250.000 dólares por la empresa. Sabiendo que el precio era tan disparatado como que a ellos solo les había costado 20.000 dólares. Walker aceptó sin tener el dinero para la compra. Para eso le vendió la mitad de la empresa a un tal Amzi Lorenzo Barber.

La condición fue que los hermanos Stanley no podían fabricar autos de vapor por espacio de un año. Cosa que comenzó a regir el 1 de mayo de 1899. El tema fue que los socios de la nueva empresa Walker y Barber comenzaron a fabricar por separado los autos de vapor. Mientras uno puso su fábrica en Tarrytown, Nueva York, en el caso de Walker. Barber lo hizo en Westboro, Massachussetts con diseño casi idéntico.

Mientras tanto los hermanos Stanley siguieron proyectando sus autos de vapor y recuperaron la antigua empresa por tan solo 20.000 dólares. Pero recién en el año 1901 aparece de nuevo la marca Stanley. Esta vez con un nuevo motor bicilíndrico de tracción trasera y con la característica de su trompa que se llamó “nariz de ataúd”.

Este nuevo modelo tenía una caldera de tubos de humo perfeccionada y es la que lleva el modelo de la fotografía que corresponde al año 1904. Y que tiene la particularidad de haber sido la tapa del dulce de leche Gándara. Esto fue a principios de los años ochenta (tengo fechada una en el año 1982). Fue una colección de autos antiguos impresos en las tapas de los envases de dulce de leche.

Tal vez algunos seguidores recuerden estas tapas y hasta las hayan guardado como colección. La verdad que el dulce de leche nunca fue mi debilidad, pero sí los autos antiguos, por eso les pedía en casa que me guardaran las tapas. Las imágenes de los autos están bastante bien impresas como la que nos ilustra este Stanley a vapor del año 1904.

Que seguramente fue tomada en un museo porque es fácil de encontrar en Internet este mismo auto en tomas similares, o con algunos cambios de escenario, al de la tapa del dulce de leche Gándara. La verdad que cuando queremos conocer autos del pasado casi cualquier medio gráfico es válido, como un pote de dulce de leche.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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