Lenguaje claro

lunes, 8 de febrero de 2016

Cuadro clínico del Renault Dauphine-Gordini

La revista Parabrisas publicó unos cuadros clínicos de algunos automóviles fabricados en Argentina. En tres oportunidades, Archivo de autos, publicó notas reproduciendo, en imágenes, la totalidad de los cuadros clínicos del Siam Di Tella, el Citroën 2 CV y del Auto Union 1000 S. Pero no tuvieron el alcance de difusión que esperaba. Ahora, en este nuevo año, vuelvo sobre los cuadros clínicos de autos argentinos con los archiconocidos Renault Dauphine y Renault Gordini. Espero que les sea útil a los usuarios de estos automóviles de origen francés que fueron fabricados en Argentina por IKA (Industrias Kaiser Argentina SA) y por IKA-Renault.



En las imágenes que ilustran esta nota encontrarán, completa, la nota sobre el cuadro clínico del Renault Dauphine-Gordini publicada en la revista Parabrisas en el número 67 de julio de 1966, y que fuera la segunda entrega de esta serie. Ahora pasemos a conocer algunos detalles del análisis de problemas de los modelos en cuestión.

La primera falla era por el uso del embrague en los modelos Dauphine. Estos traían caja de tres velocidades y la primera marcha no era sincronizada. Tampoco lo era en el Gordini, pero al tener una marcha más la segunda era más corta. El problema estaba en que muchos usuarios del Renault Dauphine salían de una detención total en segunda velocidad. Lo cual hacía patinar el embrague con el consiguiente desgaste de este.


La solución no venía por colocar un embrague más resistente porque a la larga se arruinaban el cable de embrague, o peor el elemento de carbón grafitado de empuje. Las soluciones eran dos: hacer doble embrague, cosa que no todos los conductores sabían realizar, o la empresa IKA colocaba el sincronizado en la primera velocidad, algo más difícil que aprender la técnica del doble embrague.

Otro problema era la rotura de la carcasa de la caja de velocidades, que era del tipo puente. Esto era por que se aflojaban los bulones y al tomar juego se rompía la carcasa de la caja puente por ser de fundición de aluminio y más débil.


El tema de ajustar los bulones  inferiores era fácil, pero los superiores eran otro cantar. Para hacerlo había que remover el radiador y el calefactor. No se hacía casi nunca, pero era de vital importancia chequear esos bulones para evitar la posterior rotura de la carcasa de la caja de cambios.

El mantenimiento, o mejor dicho, el cambio del buje del distribuidor era necesario realizarlo cada 20.000 kilómetros recorridos. De lo contrario el automóvil tendía a salirse de punto con lo cual se dificultaba la puesta en marcha. Como agregado, el juego que tomaba dicho buje, nos podía empastar las bujías.

Un punto a tener en cuenta era los faros delanteros, que al estar montados sobre la tapa del baúl, un simple golpe podía sacarlos de regulación. Además los tornillos de registro de bronce podían atascarse en las lengüetas que podían oxidarse. La regulación se hacía dificultosa, máxime tener un sistema con tornillo y resorte.


Un dato a tener en cuenta era que el portaequipajes, tan en boga en aquellos años de la década del sesenta, podía entorpecer el normal enfriamiento del motor. Al parecer se necesitaba un despeje mínimo, de por lo menos 6 centímetros, entre la parte superior del techo y la parte inferior del portaequipajes. Algo fundamental en un motor trasero como el que tenían los Dauphine y Gordini.

Las parrillas superiores de la suspensión delantera tenían cierta debilidad para los malos caminos de Argentina. Al parecer una pequeña industria de enderezado en frío se había montado para subsanar este inconveniente. De ahí que los talleres especializados trabajaran con piezas de recambio, a la hora de reparar la suspensión delantera.

Pese a todas estas fallas los Renault Dauphine-Gordini fueron autos muy nobles y económicos para sus usuarios. Sino que lo digan la cantidad de unidades, que todavía, están circulando, ya como auto clásico, en Argentina. Son varios los clubes que reúnen a los amantes de la marca y el modelo. Justamente ellos sabrán apreciar un cuadro que acompaña este cuadro clínico.


En dicho cuadro se describen, por mes y año, las modificaciones que sufrieron los Renault Dauphine y Renault Gordini, al menos hasta mediados del año 1966, cuando salió publicada la nota en la revista Parabrisas. Además en las fotografías que ilustra el cuadro clínico se pueden apreciar diferentes tareas de mantenimiento.

Tareas cómo regular las válvulas, sacar las bujías, controlar el distribuidor, puesta a punto o regular el carburador. Trabajos que un conductor con algunos conocimientos de mecánica podía hacer por sus propios medios. Muchas de estas tareas hoy están vedadas a un conductor, aunque sepa de mecánica. Cosas de la mecánica actual inundada de electrónica.

Para los que quieran conocer los anteriores cuadros clínicos publicados en Archivo de autos les dejo los tres enlaces:

Cuadro clínico del Siam Di Tella:

Cuadro clínico del Citroën 2 CV:

Cuadro clínico del Auto Union 1000 S:

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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