lunes, 28 de septiembre de 2015

Renault 4 L, en su primera versión

El 7 de noviembre de 1963 se presentó a la prensa especializada de Argentina el nuevo modelo de la empresa estadounidense IKA (Industrias Kaiser Argentina SA), el Renault 4 L en dos versiones: sedan y furgón.

Renault 4 L del año 1963 fabricado por IKA en Argentina.
La fotografía es de la revista Parabrisas número 41 de abril de 1964.


La presentación se realizó en el predio El Mangrullo de la localidad de Ezeiza en la provincia de Buenos Aires. El Renault 4 L era un automóvil que escapaba a los cánones tradicionales de las carrocerías que se conocían en el país. Por un lado era un sedan de cuatro puertas y por otro una rural con un portón trasero. Hoy lo definiríamos como un cinco puertas sin tantas vueltas.

Utilitario por donde se lo mire y que venía a buscar un mercado entre los usuarios de menos capital monetario. Ese fue el espíritu que impulsó al ingeniero francés Fernand Picard, director de estudios e investigaciones de la Régie Nationale des Usines Renault, a ponerse al frente del equipo que desarrolló el 4 L.

La idea era competir con el Citroën 2 CV en Francia. Incluso con el concepto mecánico de todo adelante: motor y transmisión. Hasta para el mercado local era innovador. No había muchos automóviles de tracción delantera en Argentina, incluso los micro autos tenían tracción trasera. Tan utilitario era que podrán apreciar en una de las viejas fotografías que tenía los asientos de lona similares a los que trajo la primera versión del 2 CV.

La clásica inclinación de la carrocería, del Renault 4 L, por el tipo de
suspensión de barras de torsión. La fotografía es de la
revista Parabrisas número 41 de abril de 1964.

El motor era el Ventoux 801-02 de cuatro cilindros en línea con una cilindrada de 845 centímetros cúbicos ya conocido en los Renault Dauphine y Gordini. La potencia era de 33 HP a 4.200 revoluciones por minuto con una relación de compresión de 8:1. El diámetro de los cilindros era de 58 milímetros y la carrera de los pistones de 80 milímetros.

El carburador era de la marca Solex Autostarter 28 I.B.T. con cebador automático. Para funcionar tenía a un costado una especie de cuerda de reloj que cambiaba de posición a medida que el motor tomaba temperatura. Con el correr de los años fue reemplazado por un cebador manual. Se solía trabar y el motor funcionaba ahogado todo el día.

El sistema eléctrico en esta primera versión presentada en Argentina era de 6 volts con dínamo de 30 amperes que cargaba una batería de 60 amperes por hora. Las bujías eran del tipo AC 44 F de 14 milímetros o su equivalente.

Detalle de la apertura del portón trasero. Si miran con detenimiento verán
un especie de gancho de goma debajo del faro trasero. Era para acoplar
la defensa que estaba sujeta al portón trasero. La fotografía es de
la revista Parabrisas número 41 de abril de 1964.

La caja de velocidades era de tres marchas hacia adelante y marcha atrás. La primera no era sincronizada. Lo curioso, o similar con el Citroën 2 CV, era la palanca de cambios que emergía del medio del tablero. Esto era porque la caja de cambios estaba ubicada por delante del motor. El movimiento pasaba por encima del motor y se introducía en el torpedo.

Las relaciones de las diferentes velocidades eran las siguientes: primera, 3,70:1; segunda, 1,80:1; tercera, 1,035:1 y marcha atrás, 3,70:1. El embrague era del tipo monodisco seco. Les recuerdo que la caja era del tipo puente y que la relación del diferencial hipoidal era de 4,375:1.

La suspensión era independiente en las cuatro ruedas. Adelante tenía paralelogramo deformable articulado con barras de torsión longitudinales con amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora. En el eje trasero las barras eran transversales, lo que provocaba que del lado izquierdo tuviera 5 centímetros menos de distancia entre ejes. Completaban la suspensión trasera brazos articulados longitudinales y amortiguadores hidráulicos.

Vemos parte del habitáculo y se puede ver cómo eran los asientos de lona.
Se aprecia el pequeño tablero y por detrás la palanca de cambios.
La fotografía es de la revista Parabrisas número 41 de abril de 1964.
1964.

Los frenos eran a tambor en las cuatro ruedas con campanas de 228,9 milímetros de diámetro y patines de 30 milímetros de ancho. El freno de estacionamiento o de emergencia accionaba sobre las ruedas delanteras de forma mecánica. La dirección era del tipo piñón y cremallera con una relación de 21,5:1.

Las dimensiones del Renault 4 L de 1963 eran las siguientes: largo, 3.656 milímetros; ancho, 1.485 milímetros; alto descargado, 1.532 milímetros; distancia entre ejes lado derecho, 2.443 milímetros; distancia entre ejes lado izquierdo, 2.395 milímetros; trocha delantera, 1.246 milímetros; trocha trasera, 1.212 milímetros y despeje, 205 milímetros. El peso era de 638 kilogramos y la medida de los neumáticos era 145 x 330 de 2 telas. La fábrica recomendaba inflar con 20 libras por pulgadas cuadrada los cuatro neumáticos.

Para muchos argentinos fue el primer automóvil y para otros el utilitario por excelencia. Si bien se presentó el modelo 4 Furgonnette, el 4 L se podía transformar en un furgón sin grandes problemas. Y la capacidad de carga era grande para un auto de su categoría y cilindrada.

Vista del vano motor con la varilla de la palanca de cambios que pasaba
por encima del motor y el radiador de agua. La fotografía es de
la revista Parabrisas número 41 de abril de 1964.

Con variantes y aumentos de potencia y cilindrada se lo fabricó hasta el año 1987 en Argentina, muchos todavía lo extrañan. En especial en las últimas versiones que vino equipado con el motor M1400, el mismo del Renault 12, y con frenos a disco en las ruedas delanteras. Pero ese es otro modelo a describir en otra nota de Archivo de autos.

Hoy vimos cómo era esa primera versión del Renault 4 L que se lanzó en noviembre de 1963 en el mercado argentino y que gracias a la revista Parabrisas número 41 de abril de 1964 conocimos en viejas fotografías.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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