lunes, 15 de diciembre de 2014

El Fiorino, el utilitario del 147

Sevel Argentina (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica) presentó en agosto de 1989 su nuevo utilitario chico: el Fiat Fiorino en dos versiones, que derivaba directamente del exitoso Fiat 147, que se comenzara a comercializar en el país en el año 1981.

El Fiat Fiorino en versión furgón del año 1989. Fotografía tomada
de la revista Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.


Las dos versiones del Fiorino eran: Fiorino a secas, la versión furgón, la más conocida por todos nosotros, y el Fiorino Pick-up, la versión más rara de encontrar. Dos motores eran los que motorizaban este pequeño utilitario. El motor naftero era de origen nacional, mientras que el diésel venía de Brasil, donde se lo fabricaba para todo el mundo.

Ambos motores eran de cuatro cilindros en línea de ubicación transversal en la parte delantera del Fiorino. La misma cilindrada para los dos motores era de 1.301 centímetros cúbicos. En el caso del naftero la potencia era de 60 CV y en el diésel de 45 CV. Ambos motores estaban más que probados en el mercado argentino.

El Fiat Fiorino estaba basado en la plataforma del Fiat 127, al igual que su hermano de dos puertas y sedan. Tenía un éxito y cierto prestigio tanto en Europa como en Brasil. En Italia se lo fabricada desde los inicios de la década del ochenta. Tal vez lo más interesante era su capacidad de carga de media tonelada. Mucho peso en comparación con el tamaño del vehículo y con respecto a la competencia, incluso de categorías superiores.

Fiat Fiorino de 1989 en su versión diésel. Fotografía tomada de la
revista Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.

El nombre de Fiorino le venía de una moneda acuñada en Florencia, Italia, en el siglo XII. Esta moneda había sido la primera unidad económica de la Edad Media dentro del mundo occidental. Parece ser que esta moneda estaba asociada a los conceptos de dinero y lucro. Así que la gente de Fiat SpA (Società per Azione) le pareció un nombre apropiado para un vehículo comercial.

La carga útil exacta era de 520 kilogramos o de 2,50 metros cúbicos en el caso del volumen de carga. En el modelo furgón, el Fiorino a secas, la altura interna era de 1.250 milímetros, una buena medida para vehículo de carga chico.

La caja de velocidades era de cinco marchas hacia adelante sincronizadas y retroceso. Los engranajes de la caja eran del tipo a presa constante con engranajes helicoidales. La suspensión era independiente en las cuatro ruedas del tipo Mc Pherson. La dirección era del tipo piñón y cremallera con la columna articulada con dos juntas cardánicas para mejorar el ángulo del volante. De esta forma se reducía el esfuerzo en las maniobras y además servía como colapsable en caso de colisión frontal.

Fiat Fiorino de 1989 en versión pick-up. Fotografía tomada de la
revista Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.

Los frenos delanteros eran a disco y los traseros a tambor con un servo freno a depresión. Además una válvula ubicada en el eje trasero disminuía el esfuerzo de frenado en ambos ejes según la velocidad del Fiorino o la carga transportada.

Como dije el Fiorino venía en las versiones furgón y pick-up. Las carrocerías eran del tipo monocasco construidas totalmente en acero y soldadas por puntos de fusión eléctrica a presión. Esto lograba una mejor duración y rigidez del conjunto.

En cuanto a al pintura tenía protección anticorrosiva por fosfatizado por inmersión y deposición de la pintura antióxido por electroforesis catódica continua. Por último la carrocería presentaba una estructura de deformación progresiva para absorber mejor los impactos ocasionados por una colisión.

El interior del Fiat Fiorino furgón de 1989 con 
asientos y ventanillas. Fotografía tomada de la revista 
Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.

El modelo Fiorino furgón traía en el techo un deflector de plástico que a la vez era un portaequipajes. Tal vez la particularidad más llamativa de los Fiorino cuando se los lanzó al mercado argentino. La garantía que se les ofrecía a los compradores era de 12 meses sin límite de kilometraje, algo importante en un vehículo comercial por la cantidad de kilómetros que se le efectúan diariamente.

Las medidas eran las siguientes: largo, 3.835,5 milímetros (furgón), 3.912 milímetros (pick-up); ancho, 1.564 milímetros (furgón), 1.545 milímetros (pick-up); alto, 1.810 milímetros (furgón), 1.350 milímetros (pick-up); distancia entre ejes, 2.222,5 milímetros, trocha delantera, 1.277 milímetros y trocha trasera, 1.294 milímetros.

El Fiorino naftero alcanzaba una velocidad final de 140 kilómetros por hora en cuarta, mientras que la versión diésel llegaba a los 125 kilómetros por hora. Las aceleraciones eran, de 0 a 100 kilómetros por hora, de 15,4 segundos para el naftero y de 22,6 segundos para el diésel. El consumo de combustible a 80 kilómetros por hora, en quinta velocidad, era de 5,9 litros cada 100 kilómetros recorridos para el naftero y de 4,4 litros, para la misma velocidad y distancia, para el diésel. Ambos consumos eran exiguos.

Fiat Fiorino de 1989 con su altura interna. Fotografía tomada de la
revista Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.

Algo que recordé de mi contacto, lejano, con los Fiorinos fue que los veía pasar por la vieja Ruta 8 cuando viajaba en el furgón del ferrocarril Urquiza, donde iba con mi bicicleta a trabajar a la ciudad de Buenos Aires. En aquellos tiempos trabaja en la redacción de la revista Mercado, en el departamento de edición digital. Algo me intrigaba de los Fiorinos que los veía ir y venir por la ruta sobre camiones semirremolques.

El traslado de las unidades a medio construir era tan frecuente que la empresa Sevel les había confeccionado unas hermosas capuchas que copiaban la forma exacta de su carrocería, en especial el furgón que era el más fabricado de las dos versiones. Los veía ir sin ruedas y volvían a medio armar con el grupo propulsor colocado.

Le pregunté al prosecretario de la revista Mercado que era lo que pasaba. Lo hice porque él tenía un contacto en Sevel. A los días me trajo con asombro la respuesta: la cabina de pintado de Córdoba en la localidad de Ferreyra la tenía la altura para las carrocerías de los Fiorinos, cosa que no sucedía en la planta El Palomar. Así que los Fiorino iban sin pintar desde El Palomar en la provincia de Buenos Aires, a medio armar, para colocarles grupo propulsor y suspensiones, en Ferreyra en la provincia de Córdoba, para regresar a El Palomar.

La pregunta que me quedó flotando en el aire era ¿y la racionalización en la producción? Porque tiempo más tarde me enteré de la cantidad de Fiorinos que tenía siniestrados sin haber recorrido ningún metro, solo por accidentes arriba del camión. Nunca logré entender semejante política empresarial. Lo vi con mis ojos de pasajero frecuente al lado de una ruta nacional.

Las fotografías que ilustra la esta nota del lanzamiento del Fiat Fiorino fueron tomadas de la revista Su Auto del número 105 del mes de agosto de 1989.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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