martes, 7 de octubre de 2014

Una sigla, una cupé: AMX

La empresa American Motors siempre trató de integrar el podio de las tres grandes automotrices de Estados Unidos, y a veces no tuvo éxito en su tarea. La cupé AMX fue uno de los intentos de la empresa estadounidense por lograr colarse en la dura pelea de estar entre las grandes.

La cupé AMX de la American Motors del año 1968. La fotografía 
corresponde a la revista Parabrisas Corsa número 101 del 
26 de marzo al 1 de abril de 1968.


Una cupé a la americana, según el mercado de Estados Unidos, con grandes cilindradas y dos opciones de motores de 8 cilindros en V. Uno de los motores era de 290 pulgadas cúbicas o 4.753 centímetros cúbicos de cilindrada con una potencia de 225 HP a 4.700 revoluciones por minuto. La relación de compresión era de 10:1 con válvulas a la cabeza con botadores hidráulicos. El cigüeñal se apoyaba en 5 bancadas y el carburador que alimentaba al motor era de marca Carter de cuatro bocas.

El otro motor de 8 cilindros en V era de 343 pulgadas cúbicas o 5.662 centímetros cúbicos con una potencia de 280 HP a 4.800 revoluciones por minuto. La relación de compresión era del orden de 10,2:1, también este motor tenía válvulas a la cabeza con botares hidráulicos. Al igual que en el motor de 290 pulgadas cúbicas era de 5 bancadas con válvulas a la cabeza.

Como todo automóvil fabricado en Estados Unidos los opcionales eran varios entre ellos las diferentes relaciones del diferencial trasero. Las relaciones ofrecidas a los clientes eran las siguientes: 2,87:1, 3,15:1, 3,54:1, 3,73:1, 3,91:1, 4,10:1 y 4,44:1.

La cupé AMX era del año 1968 y ya traía las mismas manijas embutidas, en las puertas, que ofrecería el Torino de IKA-Renault varios años más tarde. La cola tiene un parecido con nuestra Chevrolet Chevy SS, que ya vimos en Archivo de autos, otra cupé estadounidense contemporánea, lo único que las hermanas del norte del continente americano siempre trajeron motores mucho más potentes.

Potencia que no se veía en la velocidad final, por una cuestión de mercado interno, de lo contrario eran motores que fácilmente superarían los 200 kilómetros por hora, en cambio ofrecían velocidades cercanas a los 170 o 180.

Como siempre estaba disponible la consabida caja automática, a la cual los estadounidense son tan afectos. Pero como auto deportivo, así se lo ofrecía al mercado, se podía optar por una caja de velocidades manual de cuatro marchas.

La idea de la American Motors era ofrecer un auto deportivo barato que se destacara de los ofrecidos por las tres grandes automotrices de Estados Unidos. Por eso se ofrecía la versión estándar de 225 HP con caja manual de cuatro velocidades y con suspensiones acordes con el temperamento del auto.

Cola de la cupé AMX de la American Motors del año 1968. 
La fotografía corresponde a la revista Parabrisas Corsa número 101 
del 26 de marzo al 1 de abril de 1968.

Algo que lo diferenciaba de sus competidores era que la madera del tablero y el volante era auténtica, y no una burda imitación. Como se ve la gente de la American Motors buscaba despegar el AMX del resto de la marea de automóviles ofrecidos en el mercado estadounidense.

Otros intentos de diferenciarse del resto de los automóviles ofrecidos fueron el Rambler Rebel o el Javelin, que eran distintos a lo visto, al menos en carrocerías de los autos de dos puertas. También tendrán grandes fracasos, años más adelante como el Pacer.

El AMX fue presentado el 15 de febrero de 1968 en Estados Unidos y evidentemente apuntaba a un público, de potenciales compradores, que querían un automóvil diferente a lo ofrecido. Entre los opcionales ofrecidos estaban la caja automática, el aire acondicionado o los levanta vidrios eléctricos.

Sin embargo el AMX de la American Motors buscaba ser un automóvil único ya que en su tablero venía un número que identificaba a la unidad comprada, que era único para cada de ellos. Se podía tener la sensación de poseer una unidad que era absolutamente diferente al resto de los automóviles que circulaban por las calles de Estados Unidos.

La suspensión delantera del AMX era independiente con barra antirrolido y la trasera por medio de eje rígido con dos brazos reactores. Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas, aunque opcionalmente podía traer a disco en las ruedas delanteras.

Las medidas del AMX de 1968 eran las siguientes: largo, 4.570 milímetros; ancho, 1.840 milímetros; alto, 1.330 milímetros y distancia entre ejes, 2.500 milímetros.

Vista de ¾ de perfil trasero izquierdo de la cupé AMX de la American 
Motors del año 1968. La fotografía corresponde a la revista 
Parabrisas Corsa número 101 del 26 de marzo al 1 de abril de 1968.

El múltiple del escape era especial que terminaba en dos caños de salida en la cola del AMX. El cuentavueltas era de serie en el tablero, como todo automóvil deportivo que se precie, como los neumáticos de cintura de nylon y de perfil bajo. Los neumáticos radiales comenzaban tímidamente a hacerse presente en los automóviles.

Las butacas delanteras tenían los apoyacabezas integrados y móviles para adecuarlos a la altura del ocupante de la plaza. En cambio el asiento trasero era chico como cualquier cupé 2+2. Es decir cómodo para llevar niños, pero incómodos para adultos, incluso en viajes cortos.

La cupé AMX tenía un diseño atractivo para los finales de la década del sesenta. Tiene ese espíritu del auto deportivo al estilo estadounidense. Grande, imponente y con motores muy potentes. Autos que no pasaban desapercibidos en ninguna parte.

La American Motors intentó con muchos modelos, como este AMX, entrar en la batalla de las tres grandes automotrices de Estados Unidos, y no siempre lo logró, incluso pasó por momentos de crisis financieras pese a los acuerdos que cerraba con otras empresas automotrices, como con la Renault de Francia.

Gracias a la revista Parabrisas Corsa número 101 del 26 de marzo al 1 de abril de 1968 conocimos la cupé AMX de la American Motors de Estados Unidos.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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