sábado, 5 de julio de 2014

Una luz de automóvil

El Encandilauto es la nueva creación de la más acabada tecnología que nos brinda la industria automotriz mundial. Un automóvil que se puede convertir en una gran fuente de luz.



La empresa Braille Light Co. nos ofrece un accesorio digno de ser tenido en cuenta para aquellos que cuentan con un pequeño vehículo y se ven asediados por los potentes faros delanteros de los demás autos que circulan en sentido contrario.

Ahora no tendrán que temer con el Encandilauto un reflector de 120 centímetros de diámetro que consta de dos brazos telescópicos de accionamiento hidráulico y que permiten ajustar la altura correcta del encandilamiento.

Dicho reflector cuenta con la superficie recubierta en acero inoxidable pulido que permite un mejor aprovechamiento de la capacidad lumínica de la lámpara de cuarzo-yodo de 50 centímetros de largo con una potencia de 35.000 lúmenes.

Para alimentar la lámpara existe un grupo electrógeno de 45 HP que suministra los 220 voltios y los 200 amperes que necesita para su funcionamiento. Dicho motor es de cuatro cilindros y puede ser colocado tanto en el baúl del automóvil o bien fuera de la carrocería.

La distancia de alcance del Encandilauto es de unos 2.500 metros, que alcanza para mantener despejado el camino por delante. También el reflector puede girar hacia atrás y producir el mismo efecto en la parte posterior de nuestro automóvil.

Así que si de ahora en más ven una luz muy brillante en las rutas argentinas no lo duden: ¡es el Encandilauto! A cuidar los ojos y usar anteojos ahumados. Tal vez esa sea uno de los antídotos para este nuevo accesorio o mejor que nada no encandilar a los conductores que vienen en sentido inverso a nuestra marcha.

El Encandilauto fue un lanzamiento de la revista Parabrisas número 70 del mes de octubre de 1966 y nació de la pluma de Marto Bertolini. Cualquier duda consulte con su electricista de cabecera.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



Archivo de autos es armado en un ciber por falta de recursos económicos, no por una política editorial.