martes, 19 de mayo de 2015

Berliet Stradair, un camión de vanguardia

Una vez más la sección cambia y pasa a llamarse “Camión extranjero”, al menos por el día de hoy. Veremos un camión francés un tanto raro para la época que se lanzó, 1965, diríamos que de vanguardia. Algunas soluciones mecánicas no eran tan comunes en los camiones de su época.

Camión Berliet Stradair del año 1965. 
Noten el grado de giro de las ruedas delanteras. 

Eso fue lo que me impulsó a escribir una nota describiendo este camión francés que fue presentado en el autódromo de Miramás donde el piloto Gil Delamare, que realizaba acrobacias, se encargó de mostrar la maniobrabilidad del Berliet Stradair. Realizó maniobras, sobre la pista, al límite con una carga que llegaba a las 9 toneladas, sumando el peso del camión.

La empresa Berliet a finales del siglo XIX comenzó a fabricar automóviles, o mejor dicho carruajes sin caballos. Lo hizo hasta el año 1938 donde pasó a dedicarse de lleno a la construcción de camiones, vehículos militares y pesados. Incluso le llegó a otorgar licencias a la Alvis de Gran Bretaña, prestigiosa empresa de vehículos militares de todo tipo.

El Berliet Stradair de 1965 en las pruebas en el 
autódromo Miramás al mando de Gil Delamare. 

Así es como en el año 1965 lanza al mercado el Berliet Stradair con algunas avanzadas soluciones mecánicas. Por ejemplo la suspensión del camión de porte liviano, podía cargar unas 5 toneladas, era una mezcla de elásticos elípticos con amortiguadores de goma con sistema neumático. Eso creo que era lo que le daba una maniobrabilidad envidiable que puso en evidencia Gil Delamare.

¿Qué hizo este piloto? Sobre una pista llena de guijarros acometió frenadas violentas y curvas tomadas a gran velocidad sin perder el control del Stradair. Obvio que la habilidad del piloto contaba y mucho. Pero cuando el Berliet entró en un derrape Delamare soltó el volante y el camión tomó, solo, la línea recta de circulación. Hay tres fotos que nos muestran el grado de exigencia a la que sometieron al Stradair, siempre con carga a pleno.

Gil Delamare al mando del Berliet Stradair de 1965.

Incluso lanzado a toda velocidad, unos 100 kilómetros por hora, tomó un trampolín donde saltó 15 metros de altura, dejando con la boca abierta a los espectadores del autódromo Miramás en Francia. El chiste mecánico residía en que el Berliet Stradair podía alcanzar los su velocidad máxima (100 kilómetros por hora) en menos de un minuto. Mucha aceleración para un camión de mediados de los años sesenta, al menos para el público argentino. Claro había que frenarlo y con dos tercios de recorrida del pedal de freno se disponía de la mitad de la potencia máxima de frenado. Con lo cual el frenado se hacía gradual para que el conductor del camión frenara a su gusto. Los frenos usaban el sistema de aire comprimido.

Como mencioné antes la suspensión de las seis ruedas, venía con duales en el eje trasero, era mixta. Por un lado los elásticos semielípticos longitudinales aseguraban la guía de los dos ejes y también la reacción durante la aceleración y el frenado. En cambios los pulmones neumáticos hacían las veces de los amortiguadores hidráulicos. Dos por el eje delantero y cuatro por el eje trasero. La presión del aire, de esos “amortiguadores neumáticos”, estaba controlada por válvulas correctoras que eran comandadas por las barras de torsión de ambos ejes.

El capot levantado del Berliet Stradair de 1965. 

De esta forma se podía mantener el eje longitudinal del Stradair sin que lo afectaran las cargas dinámicas o estáticas. Es decir como pasa con los colectivos del siglo XXI que siempre mantienen el mismo despeje sin importar cuantos pasajeros suban. El chasis era una gran letra “X”, hay una fotografía que se puede ver muy bien, con el motor y caja de velocidades ubicados por delante del eje delantero. En esa versión la distancia entre ejes es la más corta, creo entender, porque había tres largos diferentes. Si se fijan es casi simétrico. La distancia de ambos ejes es casi la misma adelante y atrás. Los más conocedores me dirán si esa distribución de cargas era la que le daba la notable maniobrabilidad al conductor.

El motor era diésel de cuatro cilindros en línea con una potencia de 120 HP SAE a 2.600 revoluciones por minuto. La caja de velocidades era de cinco marchas todas sincronizadas y marcha atrás. La quinta velocidad era la directa y la carcasa de la caja de cambios era de aluminio.

El chasis del Berliet Stradair de 1965. 

El peso total del Berliet Stradair era de 8.850 kilogramos. El peso del chasis y la cabina era de 3.000 kilogramos siendo la carga útil de 5.850 kilogramos. Se ofrecía al mercado francés en tres largos diferentes: 6.222, 7.257 y 8.297 milímetros, el ancho máximo era de 2.200 milímetros. La caja de carga podía ser de tres medidas diferentes, según los largos mencionados: 4.586, 5.606 y 6.618 milímetros.

El capot abría a todo el ancho de la trompa facilitando las tareas de mantenimiento. Dentro de la cabina el conductor contaba con un asiento individual fabricado en espuma de goma. Al lado había un asiento doble para los acompañantes. El tablero ofrecía instrumental completo, velocímetro con cuentakilómetros total y parcial, medidor de la temperatura de agua, amperímetro, medidor de la presión de aceite y de aire de los frenos.

Vimos un camión francés del año 1965 diferente a otros camiones que conocimos en Argentina para aquella época. Unas líneas no vistas y soluciones mecánicas no tan aplicadas a mediados de los años sesenta. Un acercamiento al Berliet Stradair con fotos que fueron tomadas de la revista Automundo número 26 del 22 de septiembre de 1965.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos



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