martes, 11 de diciembre de 2012

GPA, un fuera de serie argentino

Hubo varios autos fuera de serie fabricados en Argentina. Algunos con más éxito que otros. Las décadas del ’70 y del ’80 fueron años donde aparecieron muchos automóviles armados a baja escala, para un público que buscaba algo diferente. Autos armados en forma artesanal y con mucha dedicación. Hoy veremos uno de esos autos: el GPA de mediados de los ’70.

GPA de la empresa FAAS de 1975. 
Foto aparecida en el diario La Nación el 30 de mayo de 1975.


La empresa FAAS (Fábrica de Automóviles Sport SA) desarrolló un auto fuera de serie para el mercado argentino el GPA (Galluzzi, Pruden Automóviles). Este deportivo con líneas en su carrocería, que remedaban a los autos de los años 30, contaba con mecánica de Fiat 125.

El GPA tuvo un adelanto en la prensa de Argentina en un artículo que se publicó en el diario Clarín del 12 de octubre de 1974. Allí se mostraba este deportivo fuera de serie. El prototipo que se armó fue sometido a varias pruebas. Se le hicieron 20.000 kilómetros para comprobar sus bondades y mejorar sus defectos.

El deportivo de FAAS recién se presentó a la prensa especializada en mayo de 1975 en la sede de la empresa en calle Bouchard 680 de la ciudad de Buenos Aires. Allí habló, en la presentación del GPA, Federico Pruden, único orador en aquella oportunidad. Así era presentado este nuevo fuera de serie de carácter deportivo.

El GPA fue desarrollado por Miguel Ángel Galluzzi que fuera corredor de motociclismo y de la clase Turismo de automóviles. En el taller de la FAAS, en la calle Suárez de Buenos Aires, colaboraban en el armado del auto Jorge Mecone y Ernesto Casado. El diseño del GPA era del arquitecto Rodolfo Iriarte y el ingeniero Hugo Gramigna también era parte del equipo de construcción del fuera de serie de FAAS.

La carrocería del GPA era de chapa número 18 doble decapada y el chasis tubular. El capot y los laterales eran de aluminio. En la cola del auto se montó una baulera con un portaequipajes y la rueda de auxilio. La capota de lona se podía plegar hacia atrás y el techo duro era un opcional para el GPA.

La cola del GPA. Foto del diario Clarín del 12 de octubre de 1974.
La foto nos muestra un prototipo que no tiene los 

faritos sobre los guardabarros delanteros.

La mecánica que se eligió para el auto fue la del Fiat 125. Así su motor, caja de velocidades y diferencial respondían a esa marca italiana y modelo. El motor delantero de 1600 centímetros cúbicos con más de 100 HP de potencia. La relación del diferencial trasero era del orden 10/41. Los frenos eran de disco adelante y tambor atrás. La dirección de cremallera era de Fiat 128.

Las suspensiones también eran de la línea Fiat. La delantera independiente con brazos oscilantes con resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos. La suspensión trasera con eje rígido con reactores longitudinales y tensor triangular. También tenía resortes helicoidales y amortiguadores hidráulicos.

Los neumáticos eran medida 180 x 14 y las llantas de aleación liviana de diseño exclusivo para el GPA. El instrumental era con cuadrantes con aguja marca ny la columna de dirección presentaba traba de volante.

Las dimensiones del GPA eran las siguientes: largo total 3.900 milímetros, distancia entre ejes 2.500 milímetros, altura total 1.300 milímetros y despeje 200 milímetros. El peso total era de 780 kilogramos este dato es del avance del diario Clarín de 1974, pero en el lanzamiento del GPA se habla de un peso total de 850 kilogramos. Hay 70 kilos más que no se a que se deben. Imagino que a mejoras del prototipo de 1974.

Algunas prestaciones del GPA: su velocidad final estaba estimada en más de 180 kilómetros por hora. Su aceleración era de 10,9 segundos, de 0 a 100 kilómetros por hora, según el road test de la revista Corsa número 475 de diciembre de 1975. El consumo a 100 kilómetros por hora era de 20 litros para recorrer 180 kilómetros. A una velocidad de 150 kilómetros por hora la distancia recorrida era de 140 kilómetros con 20 litros.

El motor estaba equipado con electroventilador, los limpiaparabrisas eran intermitentes y el lavaparabrisas era eléctrico. Su precio para el año 1975 se estimaba en 350.000 pesos ley 18.188. Los colores de carrocería eran tres: manteca y negro, rojo y negro y verde inglés. El tapizado era revestido en cuero.

Antes de concluir esta nota quiero mencionarles que el parecido con el Antique, otro fuera de serie argentino, es notable. Salvo algunos detalles se le parece mucho. El Antique verá la luz 10 años más tarde en el mercado argentino, de la mano de la empresa Eniak. Tal vez por eso cuando apareció el Antique tenía visto el diseño de carrocería en alguna parte.

No puedo asegurar que hubo copia, porque en el Antique trabajaron Pedro Campo en el diseño y Alain Baudena en la confección del prototipo. Dos personas vinculadas al armado de autos de sport y de carrera. Pero las semejanzas entre ambos autos no dejan de asombrarme.

La empresa Eniak, fabricante del Antique, también había pensado en el motor del Fiat 125 para darle vida a ese fuera de serie, pero SEVEL Argentina ya lo había discontinuado de su producción. Otra coincidencia más entre los parecidos entre el GPA y el Antique.

No tengo idea si algún GPA sobrevivió a su lanzamiento. Se que se armaron 8 unidades, según dato de Coche Argentino, pero no se si alguno todavía está entre nosotros funcionando. Lo cierto es que el deportivo de FAAS fue un intento de construir un fuera de serie con mecánica de la época que permitía un mantenimiento acorde a los tiempos presentes.

El mercado de los fuera de serie debe reanudar su producción a baja escala y para eso hay un proyecto de ley en el congreso para su tratamiento. De esa forma se reactivaría el mercado con una legislación acorde. Porque al momento de escribir estas líneas en la Argentina no se pueden fabricar autos de este tipo. Tal vez en un futuro no muy lejano se reanude la fabricación de autos fuera de serie que tienen un espíritu deportivo implícito y un público consumidor de este tipo de automóviles.

Mauricio Uldane