miércoles, 25 de julio de 2012

La carrera del Bambi

Hubo, hace mucho tiempo, una carrera en la que participó un Bambi. Para ubicarnos en espacio y tiempo tendremos que volver a los primeros años de la década del ’60. El lugar fue en los bosques de Palermo en la ciudad de Buenos Aires. Ahora ubicados en el lugar y en la época podremos recorrer el camino del Bambi.

Un Bambi parecido al de la carrera.

Hace un tiempo me contaron la historia que les narraré. Me pareció una anécdota simpática para presentarles a ustedes, lectores de este blog de autos viejos. Tal vez nació como una apuesta, luego de pasar por algún bar o boliche. También imagino que ocurrió en la noche.

Las noches en los bosques de Palermo tenían un encanto especial para los porteños. Los que peinan canas y son abuelos seguro que habrán conocido Villa Cariño. Hasta tal vez tuvieron sus primeros escarceos amorosos a bordo de un Fitito en esos bosques, que no eran lo que son actualmente.

Por aquellos años los porteños no corrían, ni hacían actividad física en ese espacio verde. Y de noche se convertía en un gran hotel alojamiento a cielo abierto. Además sus callecitas servían para hacer una apuesta automovilística entre dos conductores.

El dueño de un Alfa Romeo le propuso a otro propietario de un Bambi hacer una carrera marcha atrás. Armemos el escenario posible para esta desigual carrera. Noche de primavera, una temperatura agradable, varios curiosos mirando la justa deportiva. Los dos autos rojos, los hace más deportivos y agresivos.

Ambos autos puestos uno al lado del otro. Basta verlos para darnos cuenta quien ganará la carrera. Un deportivo italiano y un auto-moto de origen alemán fabricado en el país. No hay que pensar mucho quien llegará primero a la meta marcha atrás.

Alguien habrá dado la señal de largada y ambos conductores salieron disparados hacia atrás buscando la meta. Imagino al dueño del Alfa Romeo, un ganador total, no salir de su asombro cuando el Bambi mono cilíndrico lo dejó atrás hasta perderlo de vista. El victorioso Bambi llegó primero a la meta a una velocidad increíble que el Alfa Romeo nunca pudo alcanzar.

¿Qué pasó? Pasó que el dueño del Alfa Romeo no sabía que el Bambi tenía en el tablero una llave inversora de giro del motor. Para usarla el motor debía estar detenido. Una vez cambiado el sentido de giro del motor, este podía circular con todas sus marchas hacia atrás. Por lo tanto el Bambi podía andar hasta 80 kilómetros por hora marcha atrás. Por supuesto que el propietario del Alfa Romeo nunca terminó de entender que le pasó.

Este relato se parece a la fábula de la tortuga y la liebre. Es necesario saber quien es quien. Por eso la próxima vez que apuesten una carrera traten de saber cómo es el auto competidor, de lo contrario se llevarán una gran sorpresa.

Mauricio Uldane