sábado, 28 de julio de 2012

El asiento de la suegra

Hubo un tiempo donde los convertibles y algunas cupés vinieron con un asiento para la suegra. Así se denominaba a una suerte de asiento extra que estaba en el baúl del auto. La vieja publicidad que nos ilustra esta nota tenía un asiento con esas características.

Publicidad de la revista Arts & Decoration de mayo de 1931.


Hace un mes atrás publiqué otra publicidad del Chevrolet Six. Aquel Chevrolet con un motor de 6 cilindros en línea, que se comenzara a fabricar en 1929, en reemplazo del motor de 4 cilindros en línea, que equipaba al Chevrolet Champion.

Hoy además de ver el Chevrolet Convertible Cabriolet, también pondremos atención en el famoso asiento de la suegra. Ese asiento que estaba oculto en el baúl del auto y nos servía para transportar a dos personas más.

Recordemos que ese tipo de autos eran de dos plazas, a lo sumo de cuatro plazas. Así que la tapa del baúl se convertía en el respaldo del asiento descubierto.

Venía tapizado como corresponde, tanto en el asiento como en su respaldo. Para acceder a ese asiento había algún estribo en el paragolpes trasero y un posapie en los guardabarros traseros.

Había que tener agilidad para trepar y hundirse en el asiento del baúl. También soportar las inclemencias del tiempo. Por eso se lo denominaba el asiento de la suegra. Pero se ve que en aquellos años pasados las suegras estaban con un estado físico envidiable, para subir a ese asiento.

Los autos han cambiado y las suegras no viajan en un asiento al aire libre. Aunque algunos preferirían un asiento así para perderla en algún bache pronunciado.

Una publicidad de 1931 nos trajo del fondo de los tiempos un asiento que no existe más y que ahora vemos como un accesorio pintoresco, que en su momento prestó gran utilidad a la sociedad. Mantener un poco alejada a la suegra, aunque más no sea en el asiento trasero del auto.

Un agradecimiento a Julián Pérez por su ayuda en la digitalización de la publicidad del Chevrolet.

Mauricio Uldane