jueves, 7 de junio de 2012

El primer Scania argentino


La empresa sueca Saab-Scania A.B. se radica en Argentina a principio de la década del ’70. En la provincia de Tucumán construye su planta de fabricación, más precisamente en la localidad de Colombres en el departamento de Cruz Alta. Primero fabricaron cajas de velocidades y diferenciales que exportaban a países de la región sur del continente americano. El primer camión Scania aparece en el mercado en 1976.

Publicidad del diario Clarín del 1 de diciembre de 1976.


La publicidad del diario Clarín nos muestra la imagen del camión Scania L-111, el primer camión que fabricó en el país la empresa Saab-Scania Argentina SA. El L-111 fue la culminación de un proceso que había empezado varios años atrás. La empresa sueca primero montó la planta en Tucumán para la fabricación de partes que se exportaban a otros países, donde la marca ya estaba instalada con sus camiones.

Si bien la marca era conocida en la Argentina a través de los camiones Scania-Vabis, que se importaron durante las décadas del ’50 y parte del ’60 por J. Vázquez Iglesias que era su representante en el país. La empresa sueca no se radicó en el país en esos años de comienzo de la industria automotriz argentina.

Con la llegada de los suecos al país para fabricar, primero partes y luego vehículos completos, el antiguo importador J. Vázquez Iglesias pasó a ser un concesionario de la marca en la ciudad de Buenos Aires.

Las cajas de velocidades, de 10 marchas, y los diferenciales que se fabricaban en Tucumán se llegaron a exportar a Suecia. Tal era la calidad de los componentes que se producían en el norte argentino.

La llegada del Scania L-111, a mediados de los ’70, al mercado de camiones argentinos introdujo una corriente de aire renovador. Los Scania llegaron para quedarse y pelearle el mercado a Mercedes-Benz, su principal rival. De movida ganaron el mercado de los camiones pesados, porque fabricaron camiones de gran porte.

Más tarde le robarían el mercado de los camiones medianos a Mercedes-Benz. Otro capítulo aparte fue la irrupción en el rubro de transporte de pasajeros, la competencia desapareció. No por nada se acuñó entre nosotros la frase “es un Scania” por describir algo grandioso e indestructible. También como para elogiar las curvas de alguna señorita agraciada por la madre naturaleza.

Pero volvamos sobre ese primer camión, el L-111. Había dos opciones de motores, el D11 de 202 CV DIN y el DS11 de 296 CV DIN. Ambos motores de una cilindrada de 11.000 centímetros cúbicos con 6 cilindros en línea. El segundo, el DS11, venía con un turbocompresor accionado por los gases del escape. Este motor con turbo giraba a 2.200 revoluciones por minuto.

La famosa caja de velocidades de 10 marchas hacia delante y dos marchas atrás era la GR 860. En realidad son dos cajas: una principal y otra planetaria accionada por mecanismo electro neumática. Incluso con bomba de aceite propia para lograr una mejor lubricación de los engranajes. Mediante un botón en la palanca de cambios se elegían las velocidades en baja o en alta. Las velocidades bajas iban de la a la y las altas de la a la 10ª, más las respectivas retro marchas.

El diferencial hipoidal R 752 venía en dos relaciones distintas: 4,71:1 o 5,83:1. El diferencial era tipo Gleason hipoidal cónico de engranajes helicoidales extra fuertes con una mayor superficie de apoyo entre corona y piñón. Además el piñón y la corona estaban hermanados, fosfatados y tenían un tratamiento térmico.

También el L-111 venía con una traba neumática, que se accionaba desde el puesto de mando que otorgaba seguridad sobre terrenos sueltos o resbaladizos.

Si bien su fisonomía no era la más moderna la cabina del primer Scania era sumamente confortable. Para empezar el asiento del conductor era regulable según el peso del ocupante. La regulación también era en altura, inclinación y distancia del volante. La suspensión individual era el sumun en aquellos años de la década del ’70.

La cabina estaba montada sobre goma que aislaba a sus ocupantes de ruidos y vibraciones. La aislación termo acústica la ofrecían paneles de lana de vidrio y placas de aglomeradas de caucho. Estaba disponible la cabina dormitorio, además de la cabina simple estándar.

La vieja publicidad de Scania L-111 nos trajo del recuerdo aquel primer camión sueco fabricado en una planta de producción tucumana. Un camión que vino para quedarse y ganar el mercado con un motor que podía durar más de 1.000.000 de kilómetros sin abrirlo.

Agradezco a Julián Pérez la ayuda brindada en la digitalización de la publicidad del L-111.

Mauricio Uldane