sábado, 13 de agosto de 2016

Pontiac de Matchbox y Superfast

Supe tener un Pontiac GTO de la escala 1:43 que si no recuerdo mal era de la marca argentina Buby y sufrió mi mal trato de chico. Ese auto a escala fue el que motivó esta sección sabatina, llamada “Garaje Miniatura”. La verdad quedó en un estado lamentable. Pero en compensación hoy conocerán al Pontiac GP Sports Coupé de la serie Superfast de Matchbox.



Cuando la empresa Lesney Products & Co. Ltd., de Gran Bretaña, lanzó en el año 1969 la serie Superfast. Esa de la llantas deportivas con ejes finitos de acero y que literalmente salían volando. La cabeza de los chicos de esa época, me incluyo, también se nos voló. Porque no solo los “autitos de colección” corrían como endemoniados sino que aparecieron las pistas de plástico de color amarillo para lanzar nuestros Matchbox.


Algunos chicos de esa época tuvieron la suerte que los padres les compraran dichas pistas. Tenían una especie de lanzadera para poner los Matchbox y dejarlos caer en pistas con un reborde que impedían que los autitos se cayeran. Con rulos, o loops como se los llamaba en inglés, con contadores, con banderillas que indicaban quien había llegado primero y un montón de otros accesorios.


Pero claro para mis padres estaba el límite del costo de esas pistas por un lado y por el otro no contar con el espacio suficiente en mi casa, si se llegaba con el dinero para comprarla. Así que a las pistas las miré de afuera. Como ese pibe con la ñata contra el vidrio que narra la letra de un tango.


No quitaba este impedimento financiero-espacial que no disfrutara al máximo de los autitos Matchbox. Fueron muchas horas de juegos y de apreciarlos. De mirarlos, y porque no, de admirarlos. Algún seguidor me dijo en un comentario que más que jugar los contemplaba desde la mesita de luz cuando estaba en la noche en su cama.


Creo algo de eso teníamos los chicos de los años sesenta y setenta con los Matchbox. Una relación de pasión y pese a las décadas transcurridas se mantiene intacta. Lo noto cuando hablo con algún adulto, ya con canas o sin ellas, en su mirada. No de nostalgia, sino de alegría.


Alegría por recordar lo felices que fueron jugando con sus “autitos de colección”. Eso me pasa cada vez que abro la caja de cartón donde están guardados, en sus cajas originales, mis queridos Matchbox de la infancia. Es un constante redescubrir autitos que no los tenía presente.


No puedo decir olvidados porque bastó verlos para que una catarata de imágenes del pasado se apoderara de mi mente. Con alegría, con una inmensa alegría de reencontrarme como si fuera un viejo amigo de la infancia.


¿A caso esos autitos que nos proporcionaron tantas horas de juegos no son amigos? Yo creo que sí. Porque nunca los terminamos de olvidar. Siempre aparece algo, como esta nota, que nos recuerda las horas de juegos y felicidad. Pero también nos traen imágenes de los creativos que podíamos ser a la hora de ponernos a jugar con esos Matchbox.


Los Superfast de Matchbox no solo fueron veloces sino que venían pintados en colores llamativos, como este violeta del Pontiac GP Sports Coupé. Esta versión es del año 1970 y no se le abren las puertas, pero tiene gancho de remolque. Otro Matchbox que lo trae, vayan sumando a la larga lista.


Algunas cachaduras en la pintura del Pontiac aseguran que tuvo sus horas de entretenimiento en mis manos. Lo que sí conserva su caja original como la mayoría de los Matchbox de mi infancia. Caja que luce el número 22 y que lo conservó, por lo que pude averiguar en Internet, desde principios de la década del sesenta.


Un Matchbox Superfast más que se suma al Lamborghini Marzal del año 1969. Ya conoceremos más de los “autitos de colección” de mi infancia. Hay varios Superfast y muchos en impecable estado de conservación. Solo será cuestión de verlos en próximas ediciones del “Garaje Miniatura”.

Para los que tengan ganas de ver todos los “autitos de colección” del “Garaje Miniatura”, les dejo el enlace con esta página donde están todos los enlaces:

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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