Lenguaje claro

domingo, 6 de diciembre de 2015

Tableros del ayer

A mediados de año publiqué una nota histórica contando la evolución de los volantes en los automóviles desde su nacimiento, en el siglo XIX, hasta entrados los años ochenta. El tablero también tuvo su desarrollo en la industria automotriz mundial. Claro, que a diferencia del volante, no existió desde el inicio en los automóviles, o carruajes sin caballos, como se los llamaba en un principio.

Tablero de un automóvil Stanley con motor a vapor del año 1904.
Los relojes de la izquierda eran para medir la temperatura de las calderas.
La fotografía fue tomada de la Enciclopedia Autorama de 1968.


Recordemos que los primeros automóviles se parecían más a un carro tirado por caballos que a un vehículo autopropulsado de los inicios del siglo XX. Así es que aquellos primeros automóviles movidos por motores de combustión interna, o con motores eléctricos, o con motores a vapor, no tenían tablero de ninguna especie.

En aquellos inicios de la industria automotriz las cosas estaban un poco mezcladas y los tres tipos de motores convivían a la par. Incluso el recién llegado, el del ciclo Otto, estaba en minoría. Se puede ver en las primeras carreras de automóviles de la década del noventa del siglo XIX. La París-Rouen del año 1894 es considerada la carrera inicial y ahí se anotaron vehículos, carruajes sin caballos, de la más variada especie y motorizados de diversas formas.

Tablero de un automóvil Mercer Raceabout de competición del año 1914.
La fotografía fue tomada de la Enciclopedia Autorama de 1968.
 

Pero seguro que ninguno tenía un tablero de instrumentos y mucho menos parecido a lo que podemos ver en cualquier automóvil del siglo XXI. A veces las cosas de la vida cotidiana se nos hace que siempre existieron, pero no es así. Mucho menos los tableros de los primitivos automóviles.

A medida que la industria automotriz en Europa, cuna del automóvil, dada sus primeros pasos los vehículos producidos se acomplejaban. Con lo cual se necesitaba tener más datos de su funcionamiento. No solo había que medir la velocidad, había que saber a qué temperatura estaba trabajando el motor o la cantidad de combustible que nos quedaba en el tanque.

Pero no todos los medidores estuvieron en un principio en el interior del habitáculo y menos aún en el tablero mismo. Los medidores de combustible en muchos modelos de diferentes marcas estuvieron en el tanque mismo. Incluso en algunos el sistema de medición, mediante un reloj en la parte superior del tanque, era parte del flotante. De esta forma un pedazo de corcho o madera nos indicaba el nivel de combustible en el mencionado reloj.

Termómetro en la tapa del radiador de un
automóvil Buick. Fotografía de la Enciclopedia
Salvat del Automóvil del año 1974.

Otros más primitivo tenía una varilla de metal como la que nos indica el nivel de aceite del cárter del motor. Pero para ambos sistemas había que descender del automóvil y dirigirnos a dónde estuviera alojado el tanque de combustible de nuestro vehículo. Porque les recuerdo que muchos automóviles del pasado tuvieron sus tanques de combustibles delante del parabrisas, entre el motor y el parallamas del torpedo, como el conocido Ford A.

Algo parecido ocurrió con el medidor de temperatura del agua del radiador. Los primeros indicadores no eran otra cosa que un termómetro de vidrio ubicado en la tapa del radiador en la mismísima trompa del automóvil. Claro que en este caso no había que descender del vehículo solo bastaba con mirar hacia adelante para saber que temperatura tenía el agua de nuestro sistema de refrigeración.

A medida que los motores se potenciaban y aumentaban de cilindrada con prestaciones mucho más poderosas hubo la necesidad de contar con más datos del funcionamiento de todo el conjunto. Cuando aparecen los primeros manómetros de aceite, en algunos automóviles, estaban dentro del vano motor. Otra vez teníamos que descender, y en este caso, abrir el capot para saber cómo estaba la presión de aceite de nuestro motor.

Tablero de un automóvil Austin de la década del diez.
Fotografía tomada en Autoclásica 2015.

Lógicamente los automóviles de altas prestaciones y los de mayor valor fueron los que trajeron los tableros más completos. En eso se destacaron los automóviles deportivos con una gran profusión de instrumental, incluso dividido en dos partes: una con los datos más importantes para el conductor y otra con datos menores, pero no menos importantes, para el acompañante o navegante diríamos hoy en el caso de los automóviles de rally.

Como era de esperar aquellos primeros tableros fueron de un acabado exquisito con mucho metal con el bronce como estrella sin olvidarnos de las maderas nobles. La inmensa mayoría de los primeros automóviles no tenía techo y si lo tenían era de lona. Recién los automóviles cerrados se comienzan a masificar hacia finales de la década del diez y principios de la década del veinte.

Cuando los automóviles deportivos lograron conseguir un nicho de venta, como diría un especialista en marketing, los tableros de estos vehículos fueron los más completos como pasaba con los Bugatti y más tarde con los Jaguar, por mencionar solo dos marcas.

Tablero de un automóvil Cord 810 del año 1936.
Fotografía tomada en Autoclásica 2015.
 

El tacómetro, o cuentavueltas, que hoy lo vemos en automóviles que de deportivo no tienen nada, era uso exclusivo de autos pensados para andar rápido. En este caso el tacómetro solía estar más a la vista del conductor que el velocímetro mismo.

El velocímetro se comenzó a difundir no solo para saber a qué velocidad se iba sino para no violar las primitivas normas de tránsito de los comienzos del automovilismo en Europa. Por eso, aunque nos parezca mentira, muchos de los primeros automóviles no tenían velocímetro, pero sí los demás medidores mencionados.

Hoy un tablero de un automóvil moderno nos brinda tanta información que hasta podríamos decir que nos distrae. Sin entrar a contabilizar la computadora de abordo como el GPS (Global Positioning System, Sistema de Posionamiento Global). Ni hablar si nuestro tablero tiene la posibilidad de reproducir DVD (Digital Versatile Disk).

Tablero de un automóvil Oldsmobile del año 1957.
Dibujo tomado de un folleto de empresa Oldsmobile.

Durante muchos años los tableros de los automóviles tuvieron partes de madera mezclada con metal. Recordemos el tablero del Torino de IKA (Industrias Kaiser Argentina SA), casi en el futuro de ciencia ficción para los autos de principios del siglo XX, que tenía madera en su construcción.

En un principio se optó por los relojes circulares, y que han sido los más usados a lo largo de la historia de los tableros, pero con el correr de las décadas los hubo de las formas más extravagantes o raras. En los años cincuenta en Estados Unidos, en sintonía con las carrocerías, los tableros se hicieron enormes. Pero no por ello brindaban, al conductor, más datos que un utilitario europeo.

Muchos de esos tableros solo nos indicaban la velocidad, la temperatura del motor y el nivel de combustible. Pero eran automóviles que tenían aire acondicionado, levanta vidrios eléctricos y dirección hidráulica.

Tablero de un automóvil Torino del año 1970.
Extracto tomado de una publicidad de la empresa IKA-Renault.
 

Han existido desde tableros racionales con mucho instrumental para el conductor hasta los futuristas de los “dream car” que parecían sacados de una historieta de ciencia ficción. Pero es indudable que los tableros fueron creciendo y acomplejándose como fue pasado con la construcción de los automóviles.

Existieron automóviles con tableros acordes a las prestaciones y otros que eran mezquinos a la hora de darnos información vital. Por eso es que pronto aparecieron las empresas que se dedicaron a producir instrumental para agregar al que el automóvil traía de fábrica. Así nacieron los primeros tableros.

Porque esos accesorios, en muchas marcas, se vendían aparte y no eran de serie en los primeros automóviles. Uno que se comercializaba era un medidor de pendiente, que ahora, nos parece más acorde con un vehículo todo terreno. Pero en los primeros automóviles podían ser vitales a la hora de transitar por las primitivas rutas.

Tablero de una cupé Fiat 130.
Fotografía de la Enciclopedia Salvat del Automóvil del año 1974.

¿Por qué? Se preguntarán. Por una simple razón: los motores de aquellos viejos autos no tenían la potencia suficiente para superar determinadas pendientes. Eran automóviles de muy pocos caballos de fuerza. Berta Ringer, esposa de Karl Benz, tuvo que recurrir a la fuerza de sus hijos para superar algunas pendientes en el viaje de 120 kilómetros que hizo para visitar a su madre. Eso era habitual en los primeros automóviles de baja cilindrada y escasa potencia.

Hoy un automóvil del siglo XXI nos mide la temperatura externa del medio ambiente donde circulamos. Claro que en los primeros carruajes sin caballos no era necesario, total los pasajeros estaban dentro del medio ambiente. La tecnología posibilitó un sinfín de mejoras en los tableros de los automóviles, hoy ganados por la electrónica, no era así en los inicios del automovilismo mundial. La mecánica y la electromecánica fueron reinas por muchos años.

La idea de este domingo era recordar, un poco, cómo fueron aquellos primeros tableros de los primitivos automóviles y cuál fue su evolución. Así para cuando cerremos la puerta de nuestro automóvil último modelo pensemos que nuestros antepasados no tuvieron a mano, y la vista, la cantidad de datos e información que ahora disponemos.

Para los que estén interesados en complementar esta nota histórica en cómo evolucionaron los volantes de los automóviles les dejo el siguiente enlace:

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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