domingo, 2 de agosto de 2020

Los inicios del GNC en Argentina

Unas jornadas realizadas en el mes de septiembre de 1983 versaron sobre la aplicación, y uso, del Gas Natural Comprimido (GNC). Durante esas jornadas se dieron a conocer las características del uso del gas natural como combustible alternativo para los automóviles, como los beneficios que traían aparejados.


Las primeras jornadas sobre el uso del gas natural comprimido en automotores fueron organizadas por Gas del Estado, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y la Asociación del Gas Argentino (AGA) y se realizaron los días martes 27 y miércoles 28 de septiembre de 1983. Las jornadas fueron convocadas por la Secretaría de Energía de la Nación y se realizaron en el salón de actos de la sede central del Automóvil Club Argentino (ACA), ubicada en la Avenida del Libertador 1850 de la ciudad de Buenos Aires.

El uso del GNC en Argentina tenía un marco legal dado por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) número 1461/83. Lo mismo que las resoluciones de la Secretaría de Energía de la Nación números 150 y 253 que crearon la Comisión Ejecutora del Plan Nacional de Sustitución de Combustibles.

Justamente este plan de uso del GNC apuntaba a sustituir el consumo de combustibles líquido en una determinada porción de los vehículos que circulaban en nuestro país. Básicamente se apuntaba al transporte de pasajeros, especialmente los taxis de la ciudad de Buenos Aires. Tanto que se expuso en la vereda del ACA un Peugeot 504 taxi, fabricado por Sevel Argentina (Sociedad Europea de Vehículos para Latinoamérica), con equipo instalado de GNC.


Además en las jornadas se mencionaron los países que venían usando gas, tanto natural, como licuado, para mover sus vehículos. El país precursor era Italia que contaba con un parque de 250.000 vehículos movidos a gas. Vale aclarar que en ese país se usaba el GPL (Gas di Petrolio Liquefatti, gases de petróleo licuados). Desde la década del veinte, en el siglo pasado, se instalaba en los automóviles italianos.

Ahora el país que más unidades tenía movidas a gas natural era Canadá con 500.000 vehículos,  en cambio en Nueva Zelanda eran 140.000 vehículos y hasta Estados Unidos con 30.000 vehículos, según datos del año 1981. En este caso usaban gas natural comprimido o licuado. La idea de dar estas cifras era para demostrar, al público argentino, que el uso de gas natural comprimido, o licuado, se usaba en otras naciones del mundo.

Durante esos dos días fueron varios los expositores, principalmente de Gas del Estado, que brindaron información técnica, como también los costos de estaciones de servicios como el valor del gas suministrado a los potenciales usuarios del GNC.


Para tener idea del valor de la instalación de una estación de servicio de GNC, en el año 1983, era de 600.000 dólares. Si esa cifra la actualizamos según la inflación el valor actual sería de 1.579.758,19 dólares. Según los cálculos realizados la inversión se recuperaba en 10 años con un flujo de ingreso de 30 x 16 dólares/año con una tasa de 10% a.a.

“Los usuarios deberán tener el aliciente económico suficiente, para que los motive la aplicación a sus vehículos del equipo de conversión correspondiente”, mencionó en su discurso el ingeniero Omar Muratori de Gas del Estado. Según su aporte el costo del equipo debía amortizarse en un tiempo razonable, e incluso superar la vida útil del vehículo para poder ser instalado en un nuevo automotor.

Esto en la práctica ocurrió. Ya que muchos pasaron sus equipos de GNC de un auto a otro. En especial en los vehículos dedicados al transporte de pasajeros como los taxis. Pero también se aplicó a la venta de equipos usados para otros vehículos. El paso de los años creó un mercado interno de instalación de los equipos de GNC, como su reparación.


Pero también las automotrices lanzarían modelos con equipos GNC de fábrica, o instalado en su red de concesionarios oficiales. Un tema a tratar por separado en notas futuras de Archivo de autos. En esta nota histórica estamos conociendo cómo fueron los inicios del GNC en Argentina.

La idea de ese plan de sustitución de combustible apuntaba a las extensas reservas de gas natural. En ese momento, año 1983, se decía que las reservas de gas duplicaban a las de los combustibles líquidos, derivados del petróleo. Para incentivar su uso se había pensado en subsidios para la instalación de los equipos como el precio del GNC en las estaciones de servicio.

En ese momento de la economía argentina el litro de combustible líquido valía 5 pesos argentinos (moneda de curso legal vigente desde junio de 1983) contra los 2 pesos argentinos que costaba el metro cúbico (medida aproximada al litro de combustible líquido) de gas natural.


En esas jornadas se recalcó que el uso de GNC no impedía que este fuera la única alimentación para el motor. Se dejó en claro que el vehículo convertido a GNC no perdía la capacidad de funcionar a nafta, o gasoil. Porque vale aclarar que se mencionó que también los vehículos gasoleros podían funcionar a GNC, pero con mayores adaptaciones que un motor naftero.

Los vehículos convertidos debían contar con un tubo de GNC, que ocupaba parte del baúl, esto era insalvable por eso se apuntaba, en un principio al uso en taxis, colectivos y vehículos de carga. Ya que estos vehículos amortizarían más rápido el costo de la inversión de la instalación del equipo.

Ese equipo constaba, del mencionado tubo para almacenar el GNC, la cañería hasta el vano motor, conexiones, válvulas, filtro depurador del metano, manómetro de control de presión y hasta el medidor de la cantidad de gas en el habitáculo. Con el correr de los años se mejoraron sensiblemente los equipos instalados en Argentina.

El primer vehículo argentino con GNC fue una camioneta Ford F-100 al servicio de Gas del Estado. Se montaron 4 tubos con una capacidad geométrica de 40 litros. El equipo usado fue un desarrollo de nacional y tanto el montaje, como la puesta a punto lo hizo personal de los talleres de Gas del Estado.


En un principio no se logró una buena autonomía. Para lo cual se montó un compresor de origen nacional. Esto permitió aumentar la presión, que en un inicio era de 22 bares. De esta forma se logró aumentar en forma considerable la autonomía. Hay dos fotografías de esa camioneta experimental que sirvió para probar el GNC en Argentina.

Un tiempo más tarde se montó un equipo de GNC importado desde Italia en una camioneta, o camión liviano, Ford F-250. Los resultados logrados fueron muy superiores, tanto que se logró una velocidad máxima de 130 kilómetros por hora. Recordemos que el GNC mermaba la cantidad de caballos de fuerza de un vehículo, como acotaba la velocidad máxima.

Pero eso se compensaba con el gran ahorro de dinero, que de una forma amortizaba el costo de la inversión de la instalación del equipo de GNC. Por otro lado los gases de escape de los vehículos convertidos eran mucho menos contaminantes para el medio ambiente. Un dato de color. Durante muchos años fui ciclista en la ciudad de Buenos Aires. Cuando me detenía detrás de un vehículo en un semáforo sabía si tenía equipo de GNC. Eso sin ver oblea alguna. ¿Por qué? Simplemente porque del caño de escape emanaba un olor similar al producido por un mechero Bunsen.

Según los datos aportados en esas dos jornadas realizadas en el ACA se mencionó que Gas del Estado pensaba convertir su flota de vehículos. Se dijo que la cifra sería de 950 vehículos que operaban en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires. Lo que se conoce como AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires).


También se dijo que la idea era instalar dos estaciones de servicio de GNC experimentales. Una se ubicaría en la Avenida Amancio Alcorta y Luna, ubicada enfrente del estadio de fútbol del club Huracán, y que fue la primera de todas las que operó en el país, y la otra en Avenida General Paz y Constituyentes. Así mismo el ACA había firmado un convenido para abrir 2 estaciones de GNC en la ciudad de Buenos Aires y otras 2 en Gran Buenos Aires.

Pasarían unos años antes que el GNC se hiciera masivo en Argentina. Eso recién ocurrirá en la década del noventa del siglo pasado. Incluso la instalación de estaciones de GNC a lo largo de rutas nacionales y provinciales. Lo mismo que su expansión en las distintas localidades del Gran Buenos Aires.

Las fotografías, y los datos, de esta nota fueron tomados de la revista Su Auto número 43 del mes de octubre de 1983 y de la revista Autoclub número 124 de mes de noviembre del mismo año.

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Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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4 comentarios:

  1. Tras unos años casi no veo más coches y furgones chicos de turistas argentinos con motores gasoleros en Brasil por los veranos, todavia veo muchos furgones con kit GNC.

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    1. El tema con el GNC en Argentina en este momento es que no hay la gran diferencia de precio que hubo, como menciona la nota, en otra época.
      Pero sigue siendo rentable para el uso diario intenso, por ejemplo taxis. Claro que hay que tener en cuenta que hay modelos de autos que no pueden funcionar con gas por tener partes cerámicas en sus motores.
      Saludos.

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  2. Me pregunto si en otros países es tan barato el gas o es consecuencia de las regulaciones de impuestos y subsidios que se aplican. Y el gas oil que debería ser lo más barato vale lo mismo que la nafta común.

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    1. GNC ya tuvo un precio más favorable en Brasil, pero ahora no es lo mismo. Y además que hay pocas estaciones con GNC.

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