Lenguaje claro

jueves, 27 de octubre de 2016

El Ford A de Buehrig

Los visitantes a Autoclásica 2016 tuvieron la oportunidad de ver una cupé Ford A rara. La misma llevaba la firma de Gordon Buehrig, el famoso diseñador de la empresa Duesenberg y luego de la Auburn. Pero ese automóvil es una réplica artesanal realizada en Argentina.

Ford A réplica del diseñado por Gordon Buehrig en Autoclásica 2015.


En Autoclásica 2012 se llevó el primer premio en la categoría Artesanía Argentina. También estuvo expuesta en Autoclásica 2015. Este año estaba ubicada en el boulevard del Hipódromo de San Isidro junto con los americanos Vintage, que ocuparon ese sitio de privilegio en Autoclásica.

El agregado en esta edición fueron sendos carteles contando que era una réplica y algo de los diseños de Gordon Buehrig. Pero conozcamos un poco de la historia del Ford A real del año 1929.

Ford A de 1929 réplica del realizado por
Gordon Buehrig en Autoclásica 2015.

Buehrig trabajaba como jefe de diseño para la empresa Duesenberg, pero no podía comprarse uno de los automóviles que diseñaba que rondaban los 20.000 dólares. Pero sí podía pagar 600 dólares por un Ford A Sport Convertible Coupé que solo tenía dos plazas. Ese automóvil del año 1929, pero que comprara en el año 1930, fue el que usó para su diseño.

La idea de Buehrig era tener un automóvil accesible a su bolsillo pero con la calidad de armado de un Duesenberg. De hecho usó el taller de autos de carrera de Augie Duesenberg para realizar la transformación. A cambio para obtener el Ford A mencionado entregó en parte de pago un Buick Roadster, automóvil de su propiedad.

La réplica del Ford A como el diseñado
por Gordon Buehrig en Autoclásica 2016.

Quiso tener algo parecido a un Duesenberg al comprobar en carne propia las sensaciones que causaba manejar un automóvil de esas características. Le habían prestado uno en la empresa para desplazarse a la ciudad de Chicago. Esas impresiones recogidas lo motivaron para modificar el Ford A.

Antes de adquirir el Ford A Sport Convertible Coupé ya tenía pensado las modificaciones que le haría al automóvil. Para empezar sacó la carrocería por completo. Cortó la parte trasera, detrás de los asientos, en unos 10 centímetros (4 pulgadas). Además agregó un tercer asiento en forma lateral, como se viaja en el subterráneo.

En Autoclásica 2016 la réplica del Ford A de Gordon Buehrig.

Usó madera y aluminio para la parte trasera y hasta alargó el capot en unos 10 centímetros (4 pulgadas). También recortó el parabrisas hasta la altura de la bisagra superior de las puertas. Con lo cual quedó unos 7 centímetros y medio (3 pulgadas) más bajo que un Ford A estándar.

Los tapizados de cuero los compró a la empresa Body Company Weyman que se estaba yendo a la quiebra. Con lo cual el precio que pagó fue muy barato. En una serie de entrevistas que le realizara David R. Crippen en julio de 1984, contó que pagó unos 5 dólares por ese cuero.

Las charlas con David R. Crippen tuvieron lugar en el Grosse Pointe Woods de Michigan en Estados Unidos y contaron con el auspicio del Edsel B. Ford Design History Center, Archives & Library Collections, The Edison Institute. El texto completo, en inglés,  de esas charlas lo pueden encontrar en este sitio:

Detalle de la firma de Gordon Buehrig en la
réplica del Ford A en Autoclásica 2015.

Gordon Buehrig falleció en el año 1990 a los 85 años luego de pasar por varios centros de diseños de empresas automotrices de Estados Unidos. Tal vez su obra más recordada, y admirada, es el Auburn 810 con un diseño de carrocería de vanguardia. Y que ha tenido ejemplares expuestos en ediciones de Autoclásica.

La réplica argentina se acerca a los diseños originales de Buehrig. El Ford A modificado, Gordon Buehrig, lo manejó por casi 161.000 kilómetros (100.000 millas) y luego se lo vendió a un amigo. Trató tiempo más tarde de recuperarlo pero nunca logró dar con ese Ford A modificado.

Se hicieron algunas réplicas en Estados Unidos. Dos o tres según las fuentes que se busquen. Lo cierto, y como el mismo Buehrig, dice en las charlas de julio de 1984, nunca se había hecho algo semejante. Que se tomara un auto estándar y un diseñador lo modificara por fuera de la empresa fabricante.

La firma de Gordon Buehrig en la réplica del Ford A en Autoclásica 2016.

La terminación que le dio Buehrig a su Ford A de 1929 fue similar a un Duesenberg de la época. Tanto los interiores, tapizados y pintura de la carrocería lo asemejaban a un Duesenberg.

Tuvo varias etapas en su modificación desde los cambios en su carrocería y capota hasta el ensanchado de los neumáticos y las llantas. Esto último fue como un año más tarde de los primeros cambios al Ford A original. Los neumáticos usados fueron los Goodyear balloon que estaban en etapa de experimentación.

También usó llantas ciegas y un radiador más parecido al usado por los Hispano-Suiza de la época y que se ajustaban a los primeros diseños de Gordon Buehrig. Esos dibujos que perfiló antes de comprar el Ford A del año 1929. Las fotografías fueron tomadas en sendas ediciones de Autoclásica los días 12 de octubre de 2015 y 9 de octubre de 2016.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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