Lenguaje claro

sábado, 29 de octubre de 2016

Camión Dodge volcador

Jugar con un camión que tuviera su paralelo en Argentina era muy diferente a lo contrario, para un chico de 7 años. Siempre tener un punto de referencia local tiene otro sabor a la hora de imaginar juegos. Eso pasaba, en parte, con este camión rojo de la marca Dodge que era volcador.



Esa trompa uno se la podía encontrar en alguna calle de Argentina. No era un camión extraño, como esos frontales, a los que nos tenía acostumbrados el catálogo de Matchbox. El Dodge presentaba una silueta reconocible, como si fuera de casa.


Han pasado varias décadas como para recordar los juegos con el camión rojo volcador de la marca Dodge. Pero seguro que fueron varios sobre la mesa libro de formica blanca con manchas negras. Laminado que era importado, al menos eso me dijeron de chico.


Una vez la nuera de la patrona de mi madre se olvidó la plancha caliente encima de la mesa cerrada. El levantamiento, que no era militar, que produjo sobre el laminado se convirtió en un pequeño escenario a la hora de jugar.


En especial sin la colcha de planchar y cuando la mesa estaba plegada en su menor dimensión. Era como un mini escenario para juegos express. Como esos supermercados que invaden los barrios de la ciudad. Chicos, pero al alcance de la mano.


Lo mismo con la mesa libro para juegos rapiditos antes de hacer algo más. Porque a esa edad uno siempre tiene tiempo para jugar. Además de aprender en la escuela, jugar era la otra gran actividad de un chico. Por eso el juego es una parte importante de nuestras vidas.


Aunque seamos adultos y pensemos que son cosas de chicos o de inmaduros. Se ve que nunca vieron un documental de leones del National Geographic donde los felinos adultos juegan. Si un animal salvaje, y feroz, juega, ¿por qué dejamos de hacerlo los humanos adultos?


No lo sé, pero sí, sé que ese camión Dodge debe haber sido fuente de inspiración para situaciones imaginadas en mi cabecita. Encima era volcador. Un plus a la hora de jugar. Todo Matchbox que tenía algún tipo de movimiento en su carrocería nos llamaba más la atención.


Tal si se abrían las puertas o giraba una grúa. Eso activaba nuestros sentidos más imaginativos. De ahí nadie nos paraba y los Matchbox de la infancia se activaban en todo su esplendor.


O al menos nos parecía a nosotros que éramos chicos en los años sesenta. Y digo nosotros porque fuimos muchos los que jugamos con los queridos, y amados, Matchbox. Basta recorrer algunos comentarios de las notas publicadas en la sección “Garaje Miniatura”.


Incluso algunos ingresaron al automodelismo de la mano de estos juguetes ingleses. Claro que luego siguieron por otros derroteros de mayor exactitud en los modelos a escala. Pero para ese entonces se habían convertido en coleccionistas.


Coleccionistas que también los hay de los Matchbox. Incluso de modelos que no conocieron cuando eran niños en edad de jugar con ellos. Como sí me pasó a mí. Y que sin querer, y jugando, se convirtieron en un aprendizaje. De autos por un lado y de imaginación por otro.


Está bastante bien conservado el camión volcador de color rojo de la marca Dodge. Es un modelo de mediados de los años sesenta por el tipo de ruedas y ejes que tiene. Incluso su medio chasis solo soporta el eje delantero. Los dos ejes traseros están incluidos en la parte trasera del Dodge.


Para los que tengan ganas de ver todos los “autitos de colección” del “Garaje Miniatura”, les dejo el enlace con la página donde están todos los enlaces:


Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

Archivo de autos tiene Internet propia financiada por sus seguidores y por publicidad en este blog.