Lenguaje claro

sábado, 16 de julio de 2016

Ambulancia Cadillac de Matchbox

Siempre pensé cómo se sentirían las personas que fueran trasladadas en una ambulancia de la marca Cadillac. Claro en el caso que esa persona estuviera consciente de sus actos. Pero en esas circunstancias uno no piensa cómo lo llevan, sino a dónde lo llevarán.



Cosas de chico. Algo parecido pensaba de las ambulancias marca Rambler que supimos conseguir en Argentina. No era un automóvil barato y popular. Lo mismo que la Cadillac que nos toca hoy, de aquellos “autitos de colección” de mi infancia.


Esta ambulancia Cadillac es de los más viejos Matchbox que tuve. Aunque tengo algunos un poco más ancianos, pero en condiciones lamentables. En algún momento abordaremos esos “otros” Matchbox castigados en mi más tierna infancia.


Antes que la empresa Lesney Products & Co. Ltd. sacara al mercado la línea Superfast, esa en que los autitos corrían como endemoniados, los Matchbox tenían ruedas de plástico muy duro con unos ejes de metal gruesos y remachados en sus extremos.


Igual hacían de las delicias de los chicos de los años sesenta. Incluso esta ambulancia Cadillac tiene interior y vidrios plásticos, tonalizados en azul, otro detalle de prestigio. Los primeros Matchbox no tenían nada de esos y ahora son muy buscados por los coleccionistas de juguetes antiguos.


Realmente está en muy buenas condiciones esta ambulancia Cadillac. Algunos raspones en su pintura pero nada que atente contra la buena conservación de este “autito de colección” de la infancia pasada. Que ahora es revivida sábado, tras sábado.


La recordaba a esta ambulancia Cadillac y eso me sirvió para años más tarde saber que era algo que uno se podía encontrar en las calles de Estados Unidos. Tanto que se usó, en otro modelo, para una película exitosa como “Los Cazafantasmas” (Ghostbusters) de mediados de los años ochenta.


Y muchos se decían que cómo se podía usar un Cadillac para ambulancia, ¿y se olvidaban de las ambulancias Rambler que tuvimos en Argentina? Un repaso por la historia de la industria automotriz no esta demás, nunca. Pero lo mejor es el repaso de los viejos juegos con los autitos Matchbox.


Siempre aparece un viejo conocido que lo tuvimos entre nuestras manos en aquellos juegos de la infancia. Sobre la mesa del comedor con la colcha de planchar como escenario de nuestras “locuras” que asaltaban nuestras mentes. Imaginando mundos paralelos donde todo podía ser posible, o casi.


Pero siempre, de alguna forma, copiando el mundo que los adultos nos dejaban como herencia sin darse cuenta. El ejemplo educa más que cien libros leídos. Por eso hay que ser cuidadoso con lo que se piensa, se dice y se hace. Casi siempre son acciones encontradas en la vida de todos los días.


Ahora viendo con otros ojos la ambulancia Cadillac, que siempre me gustó, noté que tiene dos marquitas en las puertas delanteras. Tal vez como guías para pegar la calcomanía con la cruz de color rojo. O porque hubo alguna versión con un calco más ancho.


Lesney supo tener distintas versiones de un mismo autito Matchbox con el correr de los años. No solo les cambiaba el color de un año para otro. A veces tenían más modificaciones. Pero eso lo sabrá alguna persona más entendida en la materia del coleccionismo de autos a escala.

Simplemente lo mío es recorrer cada semana un modelo distinto de Matchbox que conservo, con caja incluida, desde hace más de 45 años. De cuando jugaba en la mesa libro del comedor. Donde además de almorzar y cenar, se hacían los deberes y se jugaban con los Matchbox.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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