Lenguaje claro

jueves, 24 de marzo de 2016

Auburn 851, deportivo con clase

La empresa estadounidense Auburn Automobile Company nació a finales del siglo XIX, como muchas automotrices del mundo. Pero antes había sido una empresa dedicada a fabricar carruajes con el tiempo se convertiría en una empresa con cierta presencia en el mercado de Estados Unidos y unida a otra marca: Cord. Hoy conoceremos un poco de su historia y el Auburn 851 del año 1935.

Auburn 851 speedster del año 1935.


Remontémonos al año 1874 cuando Charles Eckhart, inmigrante alemán, se convirtió en carretero y más tarde trabajó en la fábrica de carruajes de los hermanos Studebaker en South Bend en el estado de Indiana. La empresa que fundará Charles Eckhart se llamará Eckhart Carriage Company y sus instalaciones se ubicaron en las afuera de Auburn, localidad agrícola del estado de Indiana.

Así que la marca Auburn estuvo ligada al sector agrícola de Estados Unidos. Con la dote de su casamiento, en el año 1866, con Barbara Ellen Ashleman recibió una factoría que cambió por una pequeña propiedad en las afueras de Auburn. Ahí nacería la empresa de carruajes.

Los hijos de Charles Eckhart, Frank, Morris y William trabajaron con el padre en la fábrica de carruajes. Con el tiempo se convirtieron en pintor, herrero y tapicero respectivamente. Pero las cosas cambiaron cuando en el año 1893 Charles Eckhart se retira de su empresa.

Los hermanos Frank y Morris se dedicaron a la fabricación de automóviles con la marca Auburn. Para eso crearon la empresa Auburn Automobile Company en el año 1900 con un capital inicial de 2.500 dólares. Para el año 1902 ya estaban fabricando automóviles con cierta regularidad.

Recién en el año 1903 trascienden las fronteras de Auburn cuando un automóvil con la marca es presentado en una exposición, de nivel nacional, en la ciudad de Chicago. Ese primer modelo de la marca Auburn logró una producción de unas 100 unidades.

Para el año 1906 se presenta un nuevo modelo con un motor bicilíndrico y una carrocería más amplia. Se lo fabrica sin variaciones hasta el año 1910. El eslogan de la empresa era: “The Most for the Money Car” (lo mejor que puede obtenerse por una suma determinada).

Los Auburn de aquella época eran automóviles pensados para uso en zonas agrícolas. Por lo tanto eran conservadores al estar tan ligados a la actividad agrícola de la región. Aunque ofrecían una variedad de modelos su desarrollo era modesto. Los avatares de la Primera Guerra Mundial no le fueron propicios para la empresa y menos la época posterior.

Las ventas iban disminuyendo hasta que a mediados de la década del veinte aparece una figura salvadora: Errett Lobban Cord. Cuando Cord se encuentra con la crisis de la Auburn había acumulado 100.000 dólares de ahorro. Una gran cifra de los 45 dólares con los que llegó, en 1919, a la ciudad de Chicago cuando tenía 25 años de edad.

Errett Cord sacó a la Auburn de la crisis con la venta de 700 automóviles a los que se repintó y colocó cromados. Eso permitió que la empresa ganara 500.000 dólares y Cord fue nombrado vicepresidente de la Auburn Automobile Company. Dos años más tarde era nombrado presidente y la suerte de la Auburn había cambiado radicalmente.

Varios fueron los modelos de la Auburn durante la gestión de Errett Cord. Tan bien le fue a la empresa que le permitió a Cord crear, en el año 1929, su propia empresa: la Cord Corporation. Famosa por sus automóviles de 8 cilindros en línea y tracción delantera.

Llegamos a mediados de los años treinta cuando Errett Cord se fue vivir a Gran Bretaña por una amenaza de secuestro, que según trascendidos, era sobre sus hijos. Así que estaba en alguna parte de Europa y las empresas automotrices huérfanas. Al frente de la Auburn quedó Harold T. Ames que era presidente de la Duesenberg.

Hay que aclarar que la empresa Cord controlaba a Lycoming Motors, la que proveía a Auburn y Cord de motores; a Limousine Body que proveía de las carrocerías y la empresa Duesenberg  que era la joya del grupo.

Ames contó con la colaboración de Gordon Buehring y August Duesenberg para desarrollar el nuevo modelo de la Auburn: el 851. Este nuevo automóvil llevó un motor Lycoming de 8 cilindros en línea con una potencia de 150 HP alimentado por un compresor. Con la alimentación atmosférica la potencia era de 115 HP.

Las pruebas que se le hicieron al Auburn 851, que técnicamente era un speedster, sobre la milla recorrida (1,60 kilómetros) arrojó una velocidad de 167,65 kilómetros por hora (104,17 millas por hora). Se había logrado superar las 100 millas por hora.

Esto fue parte de la publicidad del 851. Cada unidad fabricada llevaba un cartel que indicaba la velocidad alcanzada en las pruebas. Aunque parece que era más un efecto de marketing que un dato veraz. Pero lo cierto era que el Auburn 851 podía alcanzar las 100 millas por hora y en algunas unidades superarlas.

La carrocería se había adaptado de los modelos anteriores con motores de 12 cilindros en V. Aunque presentaban modificaciones en la parte trasera y en la máscara del radiador. Lo llamativo eran los caños de escape flexibles que salían a ambos lado del capot.

Se estima que salieron de fábrica unas 500 unidades del Auburn 851. Aunque fue un automóvil de prestigio, tiene aire a Duesenberg, las unidades se vendieron a pérdida. El problema mayor fue que tuvo que competir con el Cord 810, contemporáneo con tracción delantera y un diseño de avanzada para la época.

Para el año 1937 Errett Cord vendió su parte mayoritaria de las acciones de la Cord Corporation a dos grupos financieros y esto fue el principio del fin para la marca Auburn. Que había nacido en el seno de una comunidad agrícola de Estados Unidos. La fotografía del Auburn 851 speedster del año 1935 fue tomada de la Enciclopedia Salvat del Automóvil.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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